a los pies de la cruz

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Domingo 13 mayo 2007

en este Día de las Madres...

Mi amado Jesús... en Puerto Rico hoy celebramos el “Día de las Madres”... por eso, en esta noche, quiero elevar a Ti una plegaria de acción de gracias por mi madre... y por todas las madres del mundo...

Te doy gracias porque me has dado el privilegio de tener una de las mejores como retirar dinero de iq option madres que han existido... gracias por su amor incondicional y desprendido... gracias por su ejemplo de vida... y sobre todo, gracias por sus oraciones...

Amado Jesús... en esta noche quiero pedirte por ella... te ruego que la cuides y protejas... especialmente el día de mañana, que comienza su tratamiento... sabes que aunque ella confía en Ti, no puede evitar tener un poco de temor... te pido que en esta noche la llenes de Tu Amor y de Tu Paz... que hoy, más que nunca, sienta que Tú estás a su lado... acompañándola...

¡Gracias!... gracias porque sé que Tú la amas aún más que yo... y por eso, sé que no te apartarás de su lado ni un instante... ¡Gracias!...

Hoy también quiero presentarte a Noemí... aunque ella no ha recibido el don de la maternidad física... aún así, ella es “madre” de Lola y de Chanel... gracias porque a través de “las nenas” ella conoce ese amor especial que da la maternidad... y gracias porque permitiste que ella sea parte de mi vida...

En esta noche también traigo ante Ti a todas las madres de mi familia y amistades... a todas las madres que trabajan conmigo... y a todas las madres que visitan nuestras páginas... para todas ellas, te pido una bendición especial en esta noche...

Te presento además, a todas las madres de nuestra comunidad... de nuestra isla... y del mundo entero... concédeles la gracia de la alegría... y de una vida llena del amor de sus hijos y sus familias...

Quiero también, darte gracias por aquel maravilloso regalo de amor que nos hiciste aquella tarde, cuando estabas a punto de morir en la Cruz... aquella tarde cuando le dijiste al discípulo amado: «hijo, ahí tienes a tu Madre»... gracias Jesús... porque al igual que a Juan, me concediste la gracia de acogerla en mi corazón... ¡gracias, Señor!!!... gracias, por todas las veces que Ella me refugió en su Inmaculado Corazón... y después de escuchar mis problemas y mis súplicas, me dio su consuelo... gracias por las veces que me encontraba perdido... si rumbo... sin saber a donde ir... y al acercarme a Ella buscando su amparo y su refugio... me hizo el mayor regalo que una Madre puede darle a su hijo... me mostró el camino hacía Ti...

Por mi madre de la tierra... y por mi Madre del Cielo...
¡muchísimas gracias, Señor!

Lunes 07 mayo 2007

encontrando la nueva Jerusalén...

Señor Jesús... sigo pensando en la reflexión que hizo Padre Wiso sobre las lecturas que nos presentaba ayer la liturgia... especialmente, en las palabras sobre el libro del Apocalipsis... él decía que nosotros, igual que Juan, también podemos encontrar «la nueva Jerusalén»... y no tenemos que mirar a lo alto... o a lo lejos... no... nos basta con mirar a nuestro interior... Porque es ahí, Señor, en mi corazón, donde has puesto Tu Morada... es ahí donde me acompañas y enjugas mis lágrimas... y es ahí donde «todo lo haces nuevo»...

Y cuando comprendemos esta realidad... cuando interiorizamos Tu Presencia en nuestras vidas... cuando nos damos cuenta de que Tú siempre nos acompañas... no importa por la situación que estemos atravesando... entonces, Señor... nunca más nos sentiremos solos... o tristes... o desamparados... o abatidos... porque ya no somos nosotros... si no Tú quien vive, ríe, llora y ama en nosotros...

En esta mañana... te pido que me concedas la gracia de estar consciente de Tu Presencia en mi vida... que pueda verte en cada acción... en cada gesto... en cada palabra... Que me permitas poder ser Tu instrumento... que puedas ver a través de mis ojos... escuchar a través de mis oídos... consolar a través de mis manos... y amar a través de mi corazón... y amándote a Ti y amando a aquellos que Tú pongas en mi camino... viva alabándote, bendiciéndote y glorificándote siempre, Señor...