a los pies de la cruz

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Miércoles 30 agosto 2006

...según Tu Amor

Señor... no quiero acostarme sin darte gracias por este día... y por todo el amor que derramaste sobre nosotros esta noche en el grupo de oración... especialmente, te doy gracias por la unción que le has dado a Allison... ella se maravilla por lo que hiciste con Rosa y Paco la semana pasada, por el hermoso testimonio que nos dieron... y la verdad es que escucharlos a ellos era como escucharte a Ti... pero Señor, yo no dejo de maravillarme cada semana al ver como utilizas a Allison, como pones en sus labios una palabra de sabiduría para cada persona, para cada problema...

Esta noche, como cada semana, tenías algo para cada uno... te doy gracias por el mensaje de la Cruz, porque le hablaste a Noemí a través de él y le confirmaste sus palabras para Mari Blanca...

Pero sobre todo, quiero agradecerte por el mensaje que leímos antes del cuarto misterio...

“¡Queridos hijos! Hoy los invito al amor que es leal y agradable a Dios. Hijos míos, el amor lo acepta todo, aún lo que es duro y amargo por amor a Jesús que es Amor. Por eso, queridos hijos, oren a Dios para que Él venga en su auxilio, pero no según sus deseos sino según Su Amor. Abandónense a Dios para que Él pueda sanarlos y consolarlos, y pueda perdonarles todo aquello en ustedes que es un impedimento en el camino del amor. Así, Dios podrá modelar sus vidas y ustedes crecerán en el amor. Glorifiquen a Dios, mis queridos hijos, con el Himno a la Caridad (1 Cor 13) para que el amor de Dios pueda crecer en ustedes día a día hasta su total plenitud. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”


Medjugorje, 25 de junio de 1988

Señor, esta noche, antes de retirarme, quiero volver a presentarte las intenciones del grupo... por Peter y su hermanito (los nietecitos de María Teresa)... por Rosita, Carlos y su familia... por Rafaela y su sobrino, Julio... por Linda, Javier, Miriam, Tere y sus familias e intenciones... por Allison, Iván y sus hijos... por aquellos que no pudieron llegar... y por todas esas personas que se encomiendan a nuestras oraciones cada semana... Quiero presentarte también a Mari Blanca, su novio y su familia... a Rosa, Paco y sus hijos... y a Michi, Tito y los nenes...

Señor... te ruego que “vengas en su auxilio, pero no según sus deseos sino según Tu Amor”... ayúdalos a abandonarse en Ti, en Tu Amantísimo Corazón... sánalos, consuélalos, perdónalos... y ayúdales a crecer en el amor... a crecer en Tu Amor...

¡Gloria y alabanzas a Ti... ahora y siempre, por los siglos de los siglos... Amén!

Martes 29 agosto 2006

¡Qué delicia es tu Morada!

¡Qué delicia es tu Morada!
Señor, mi aliento se consume
anhelando los atrios del Señor;
mi corazón y mi carne
exultan por el Dios vivo.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa,
y la golondrina un nido...
un nido donde colocar sus polluelos.
¡Ah, tus altares!
Señor, Rey mío y Dios mío.

¡Dichosos los que habitan en tu Casa,
alabándote siempre!
¡Dichoso el que saca de ti fuerza,
el que saca de ti fuerzas
cuando proyecta su peregrinación!
Atravesando desiertos
y lo transforma en manantial,
y la lluvia lo cubre...
Camina de baluarte en baluarte
hasta verte a Ti, en Sión.

Señor, Dios, escucha mi súplica,
Atiéndeme,
mira el rostro de tu ungido.
Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa;
Tú eres, Señor, sol y escudo;
me concedes tu favor y tu gloria,
Tú, no me negarás tus bienes...
Señor, ¡dichoso el hombre que confía en ti!
¡Dichoso el hombre que confía en ti!

Versión libre del Salmo 84 (83),
¡Que delicia es Tu Morada!,
de la Hermana Glenda

Señor, este salmo es el canto de alabanza de un peregrino que llega al Templo de Sión, Tu Morada... Aquí, el salmista evoca su necesidad de encontrarse contigo... ¡tiene sed de Ti!... del Dios Vivo... sed que lo trajo hasta el Santuario donde Tú habitas... y se siente dichoso de encontrase en Tu Casa, contigo...

Señor... quise comenzar mi oración con este salmo, porque hoy yo soy ese peregrino... ese peregrino que ha llegado a Tu Morada... al Santuario donde Tú habitas... y no puedo más que darte gracias... gracias de todo corazón por permitirme acercarme a Ti... ¡un pecador como yo!... ante Ti... y Tú, mi Señor y mi Dios... mirándome desde Tu Altar...

Gracias, Señor, por el tiempo que pase contigo en la Capilla Santa Rosalía... yo sé que Tú estás allí, en la custodia... lo sé con mi intelecto y lo siento en mi corazón... pero hoy, hoy fue distinto, diferente... hoy fue más que sentirte... ¡Tú estabas allí, vivo... mirándome... escuchándome... hablándome... amándome!...

Por eso, esta noche quiero alabarte, bendecirte, glorificarte... y darte gracias, mi Señor... ¡Dichoso el hombre que confía en Ti!

Martes 29 agosto 2006

la Madre de mi Señor...

Señor... esta noche vengo a Ti con tristeza en mi corazón... tristeza por Ti y por la forma en que algunos tratan a Tu Madre... duele ver cómo la desprecian... y luego dicen llamarse “discípulos” tuyos... te pido perdón en nombre de ellos, Señor...

Hace un rato me encontré con un artículo donde un hermano hablaba sobre la fiesta de la Asunción de la Virgen al Cielo que celebramos hace unos días... Es irónico como este hermano, bajo el pretexto de “aclarar” la posición evangélica y “denunciar” la doctrina católica, arremete contra la Virgen María... ¡cómo si ella tuviera la culpa de que creamos en cosas distintas!

¿Cómo es posible, Señor, que alguien diga amarte y sin embargo desprecie a la mujer que te dio tu ser? Porque tu eres Dios, pero quisiste nacer como hombre... de una mujer... Sin ella, sin su “sí”, no hubiera habido Redención... Claro que Tú hubieras podido hacerlo de otra forma... pero, sí eso fue lo que Tú quisiste, ¿quiénes somos nosotros para cuestionarlo?

Yo sé que muchos de ellos no lo hacen con mala intención... ¡eso es lo que les han enseñado!... pero pon en sus corazones un poco de caridad... no para con nosotros, los católicos, sino para con Ella... ¡Señor, es que acaso no se dan cuenta de que hablan de Tu Madre!... ¿tan ciegos están?... ¿tanto aborrecen a la Iglesia Católica que están dispuestos a injuriar a María – “la Madre de mi Señor”, como la llamó Isabel – con tal de lanzar lodo contra los católicos?...

No sé... tal vez me duele tanto porque Tú sabes el amor y el agradecimiento que le guardo por haberme llevado hasta Ti... Cómo decía San Luis María Grigñion de Montfort en su Tratado de la Verdadera Devoción, Ella es el camino más fácil, corto, perfecto y seguro para llegar hasta Ti...

¡Si ellos pudieran comprender
cuánto Tú la amas!

Señor, esa es la gracia que quiero pedirte para ellos esta noche... ilumina sus corazones y déjales conocer el amor inmenso que Tú guardas por María... que esta noche, al igual que el discípulo amado, ellos también la reciban como su Madre... y puedan acogerla en sus corazones...

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Lunes 28 agosto 2006

noveno día... por las almas tibias

Padre... hoy traigo ante tu presencia a las almas tibias e indiferentes... esas que una vez creyeron y vivieron de acuerdo a Tu Voluntad, mas sin embargo hoy se encuentran lejos de Ti y de Tu Misericordia... Jesús le dijo a Santa Faustina que estas eran las almas que más sufrimiento le causaron durante su Pasión, hasta el punto de la repugnancia...

Te ruego, Padre Omnipotente y Misericordioso... envía sobre ellas el Espíritu Santo y derrite en ellas el hielo del desprecio... transforma la pereza en prestancia... su apatía en fervor... e infunde en sus corazones el fuego ardiente de Tu Amor...

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh, Jesús compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque Tú lo puedes todo.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu Misericordia. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús... Tú que eres la Misericordia misma, te pido por las almas tibias e indiferentes... Tú también las acogiste durante Tu amarga y dolorosa Pasión, a pesar de la repugnancia que te ocasionaban... ellas también están encerradas en Tu compasivo Corazón... Por todo el sufrimiento que padeciste, te ruego que renueves en ellas el deseo de acercarse a Tu Misericordia... para que toda la humanidad pueda decir a una sola voz: ¡Jesús, yo confío en Ti!

Domingo 27 agosto 2006

octavo día... por las almas del purgatorio

Padre Amado y Misericordioso... hoy traigo a tu atención las almas que están presas en la cárcel del purgatorio... esas que a pesar de su arrepentimiento, necesitan pagar su deuda con tu justicia y purificarse antes de llegar a gozar de tu santa presencia... Te ruego, Tú que eres Compasivo y Misericordioso, permite que las oraciones que se ofrecen por ellas sirvan de bálsamo para aliviar sus sufrimientos y mitigar sus penas...

En especial quiero presentarte las almas de tus sacerdotes, religiosos y religiosas que necesitan purificarse antes de poder verse reflejadas en Tu Rostro... te ruego, Padre Todopoderoso, no mires sus faltas, sino todas las almas que cuidaron para Ti y que ayudaron a encontrase contigo... Perdónalas y llévalas ante Ti, para que junto a tus ángeles y tus santos, glorifiquen por siempre Tu infinita Misericordia...

Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y salvarías las deudas que tienen con mi justicia.

Jesús Misericordiosísimo, Tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí, yo que llevo a la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adeudada a tu justicia. Que los torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen limites. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Compasivísimo Jesús... Tú, que conoces lo inútil de nuestros esfuerzos y la fragilidad de nuestra existencia... Tú, que nos redimiste, ofreciéndonos la oportunidad de alcanzar el Cielo... traigo a los pies de tu Cruz a las almas que esperan en el purgatorio... te ruego, sumérgelas en Tu Sangre preciosa y límpialas de los efectos del pecado para que puedan estar hoy junto a Ti en la Gloria... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Sábado 26 agosto 2006

séptimo día... por las almas que veneran y glorifican tu Misericordia

Señor, Padre de Misericordia... hoy traigo ante Ti a esas almas que guardan una devoción especial por Tu infinita Misericordia... esas que Tú mismo elegiste para venerar y glorificar Tu Misericordia de una forma especial... que vean realizadas en ellos tus promesas y que, como Santa Faustina, ellos también sean apóstoles de Tu Misericordia...

Padre, en sus corazones se encuentran recogidas las miserias de este mundo... te ruego que Tu Corazón compasivo escuche sus súplicas y atienda sus ruegos... son estas almas las que interceden ante Tu Hijo Amado por nuestras falta y pecados...

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi pasión y penetraron más profundamente en mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo, en medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a Ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente sino que tu Misericordia las envolverá en la hora de la muerte.

Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran a tu mayor atributo, es decir, tu Misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a Ti, Oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, Oh Dios, muéstrales la misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo: a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, Yo mismo las defenderé como mi Gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús, Tú que dijiste: “bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”... guarda en Tu amantísimo Corazón a las almas devotas y fieles... ellas son reflejo de Tu Amor inmenso y sirven como instrumentos para acercar a los pecadores hacia Tu Misericordia... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Viernes 25 agosto 2006

sexto día... por las almas mansas y humildes, y las almas de los niños pequeños

Padre mío... hoy quiero presentarte a esas almas que, a semejanza de tu Amado Jesús, son mansos y humildes de corazón... esas que depositan en Ti una confianza plena y se abandonan totalmente en tus brazos como niños...

Padre Bueno, te ruego que preserves sus corazones limpios de todas las inmundicias de este mundo... Aumenta en ellos la fidelidad, el candor y la inocencia, para que llenos de alegría y con sencillez filial siempre puedan llamarte: ¡Abbá, Padre (Papito)!

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracia. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.

Jesús Misericordiosísimo, tu mismo has dicho: Aprended de mi que soy manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y por el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Oh, mi buen Jesús... Tú que dijiste, “dejad que los niños se acerquen a mí”, mira con ternura a todas las almas nobles y puras que se acercan como niños a Tu Compasivo Corazón, fuente de santidad y Misericordia... que todos repitan a una sola voz: ¡Jesús, yo confío en Ti!

Jueves 24 agosto 2006

quinto día... por las almas de los hermanos separados

Padre Eterno y Misericordioso... Esta tarde traigo ante tu presencia a todos nuestros hermanos separados... Aquellos que por desconocimiento, ingenuidad o pereza se han apartado de la doctrina que Jesús confió a sus apóstoles, para seguir doctrinas más fáciles y llevaderas... Aquellos que por envidia, ambición o soberbia han cerrado sus corazones a la dirección del Espíritu Santo y han elegido seguir otro camino distinto al de Tu Iglesia... Padre Amado, que como hijos pródigos sientan en sus corazones el deseo de regresar de nuevo a tus brazos...

Pero en especial quiero pedirte por aquellos que a conciencia de su error, calumnian y deshonran Tu Iglesia, Tu Palabra, Tus santos y Tus sacerdotes... Te ruego, Padre, derrama sobre ellos el Espíritu de Verdad... para que con un corazón humilde puedan ver sus faltas y deseen retornar a Tu Casa...

Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga pasión, desgarraron mi cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión.

Jesús Misericordiosísimo que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores sino el amor de tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús... Tú que oraste al Padre pidiéndole que todos fuéramos uno, como Tú y Él son uno, pon en el corazón de todos los cristianos el deseo de unidad... Envía al Espíritu Santo a sanar a tus pastores, ministros y sacerdotes... sana sus corazones del egoísmo, la envidia, el orgullo, la soberbia... y pon en su lugar un corazón compasivo, manso y humilde como el Tuyo... para que busquen en todo momento zanjar sus diferencias y buscar el camino de la Paz... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Miércoles 23 agosto 2006

cuarto día... por los que no creen y los que no te conocen

Padre Santo... Tú, que de la nada nos creaste y que desde siempre nos has llamado a encontrarnos contigo... Tú, que nos diste la Ley y nos hablaste a través de los profetas... Tú, que ante nuestra falta de fidelidad y el endurecimiento de nuestros corazones, enviaste a Tu Hijo a mostrarnos tu rostro compasivo y a reconciliarnos contigo... Te ruego, ten misericordia de aquellas almas que todavía vive alejadas de Ti...

Apiádate de los que, aún después de haberte conocido, ahora te dan la espalda y rechazan las gracias que derramas sobre ellos... de aquellos que no supieron cultivar la semilla de la fe y ahora se encuentran perdidos en un mar de oscuridad... Ilumínalos, Señor, con la Luz de tu Santo Espíritu e inflama sus corazones con la llama de Tu Amor... para que iluminados con la Luz de la Verdad puedan encontrar el camino de vuelta a Ti...

También te pido por aquellos que no te conocen porque aún no han recibido la Luz del Evangelio... Jesús también los acogió en la morada de su Corazón cuando se entregó como sacrificio en la Cruz... Guíalos hacia el mar de Tu Misericordia, para que sus faltas también puedan lavarse con la Sangre del Cordero...

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios, y a aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no creen en Ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús... Tú que eres el Buen Pastor que sale en busca de la oveja perdida... te pido que infundas en estas almas el deseo de encontrarse contigo... así, seremos un solo rebaño alabando y glorificando Tu Misericordia... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Martes 22 agosto 2006

tercer día... por las almas devotas y fieles

Padre mío... hoy traigo a tu presencia las almas devotas y fieles... esas que a pesar de las pruebas y las adversidades, se han mantenido firmes en su fe y amor a Ti... esas almas que te siguen, a pesar de lo duro que parezca el camino... seguras de que Tú vas con ellas siempre...

Te pido por las almas que te adoran, te alaban y te glorifican... por las almas justas, fervorosas y piadosas... por las que esperan confiadas... y por las que te aman con amor puro e incondicional... Aumenta en ellas las virtudes e infunde en sus corazones el fuego ardiente de Tu Amor para que sean vivos reflejos de Jesús...

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús Misericordiosísimo que desde el tesoro de tu misericordia les concedes a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu hijo y por su dolorosa pasión concédeles tu bendición y rodéales con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús... fuente de toda santidad... acoge en tus brazos a todos aquellos que con genuina devoción buscan acercarse a Ti... Que los rayos que brotan de tu muy compasivo Corazón aumente en ellos Tu Misericordia... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Lunes 21 agosto 2006

segundo día... por los sacerdotes y religiosos

Padre amado... hoy te presento a tus hijos predilectos, los escogidos... esos que Tú has llamado para ser los pastores de tu rebaño...

En especial, te pido por el Santo Padre... Señor, sobre él recae el peso de tu Iglesia... fortalécelo, ilumínalo, anímalo, confórtalo, vivifícalo, impúlsalo con la fuerza del Espíritu Santo a ser luz para el mundo... a ser el faro que nos muestre el camino hacia Cristo...

Te ruego por tus sacerdotes... por los que te son fieles, por los que tienen dudas y por los que están tibios... por los que trabajan incansablemente y se gastan por el Evangelio... por los que sienten tentaciones y caen en pecado... por los que son jóvenes y por los que van hacia el ocaso de sus vidas... por los que se sienten solos, tristes y enfermos... por los moribundos y los que padecen en el purgatorio...

Pero en particular te pido por esos sacerdotes que han sido significativos en mi vida... el sacerdote que me bautizó... el que me perdona de mis pecados... y el que me ofrece el Cuerpo y la Sangre de Jesús en la Santa Misa... también por aquellos con los que me unen lazos de amistad... ¡Bendícelos, Señor, y concédeles Tu Paz!

Te pido también por los diáconos, religiosos y religiosas... por aquellos que están discerniendo en este momento tu llamado... y aquellos a quienes has de llamar... aclara sus corazones para que puedan escuchar claramente tu voz... y acrecienta en ellos las virtudes de fe, esperanza y caridad...

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelos en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin limite, por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Jesús... estos son aquellos que han sido escogidos por Ti para que a través de sus labios, manos y corazones, puedan hacerte presente en medio de nosotros... haz de ellos antorchas vivas capaces de encender Tu llama hasta en el más frío de los corazones... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Domingo 20 agosto 2006

primer día... por los pecadores

Padre Santo y Misericordioso... hoy me acerco a ti para dar inicio a esta Novena... Me postro ante ti, conciente de mi pequeñez y de mi falta de dignidad... pero confiado en el inmenso amor de tu Hijo y Señor nuestro, Jesucristo...

Reconozco que no tengo nada que ofrecerte... y si me atrevo a implorar tu Compasión, lo hago por los meritos de la Dolorosa Pasión de tu amado Jesús... porque así Él nos lo ha pedido a través de Santa Faustina... porque Él quiso que Su Misericordia fuera nuestro refugio y “última tabla de salvación de la humanidad”...

Por eso te ruego, Señor y Dios nuestro, ten compasión de esta humanidad que vive sumergida en sus culpas y sumida en el pecado... Apiádate de nosotros, los pobres pecadores que clamamos a ti desde el fondo de este abismo... Concédenos, por los méritos de tu Hijo, refugiarnos en su Corazón traspasado, fuente de toda Misericordia...

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la perdida de las almas.

Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu compasivísimo corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.


Coronilla a la Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo... como propiciación de nuestros pecados y los pecados del mundo entero.

Por su dolorosa Pasión...
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Que tu mirada bondadosa se vuelva hacia nosotros y nunca se aparte de ahí... ¡Jesús, yo confío en Ti!

Sábado 19 agosto 2006

Santa Faustina, apóstol de la Divina Misericordia...

“Oh Jesús mío, cada uno de tus santos refleja en sí una de tus virtudes, yo deseo reflejar tu Corazón compasivo y lleno de misericordia, deseo glorificarlo. Que tu misericordia, oh Jesús, quede impresa sobre mi corazón y mi alma como un sello y éste será mi signo distintivo en esta vida y en la otra”...
Diario de Santa María Faustina Kowalska, 1242

Señor... el lunes, al final de la clase de espiritualidad, Iván nos dio a escoger un papel donde había escrito el nombre de uno de tus santos o santas... él nos dijo que habían dos propósitos... primero, para que fuera nuestro intercesor (o intercesora) ante ti... segundo, para que aprendiéramos sobre su forma de orar y lo pusiéramos en práctica en nuestra propia vida de oración... Tú sabes la alegría que me causó ver quien me había tocado, ¡Santa Faustina!... pero te confieso que me siento muy indigno de semejante modelo...

Por eso quiero darte gracias por el email que me envió Sharon... por sus palabras de apoyo y aliento... y por la luz que arroja sobre la misión de “a los pies de la Cruz”... este humilde blog debe ser, como Santa Faustina, un apóstol de tu Divina Misericordia...

Por eso, Señor, desde mañana y por los próximos nueve días comienzo a rezar aquí la Novena a la Divina Misericordia con la esperanza de que llegue a aquellos que más necesitan de ti...

“Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi Misericordia, porque deseo salvarlas a todas”...
Diario, 1182

Te ruego, mi buen Jesús, que acojas esta Novena, esta oración que te ofrezco humildemente... y confío en que los rayos de brotan de tu Corazón Traspasado sean bálsamo de paz para aquellos que esperan en Tu Misericordia...

Esto te lo pido, por la intercesión de Santa Faustina... y de la Santísima Virgen María, Madre de la Misericordia...

Viernes 18 agosto 2006

Oración por la sanación del corazón...

Señor... ayer, después que estuve hablando contigo, recordé la oración de sanación que escribió el Padre Slavko Barbarić en su libro “Ora con el corazón”... y pensé que sería bueno ponerla en “Apuntes del camino”... así, aquellos que estén pasando por alguna dificultad o problema tienen la oportunidad de acercarse a tu Sacratísimo Corazón a través de esta hermosa oración...

Señor, Dios mío, te ruego: ¡bendícelos!... Escucha sus súplicas y acógelos en tus brazos... ellos necesitan de ti... necesitan encontrarse contigo... sal a su encuentro y sánalos, Señor... Sana sus corazones... sus almas... sus cuerpos... Concédeles el don de la fe... fortalécelos y ayúdalos a perseverar en la oración... aumenta en ellos la confianza en ti... y llénalos de tu Amor...

Por mi parte, quiero darte gracias, Señor... porque al transcribir y releer esta oración, me has dado la oportunidad de encontrarme de nuevo contigo... de ver mis faltas y mis pecados, mis debilidades y tropiezos... Te suplico, mi Señor y mi Dios, ¡perdóname!

Acto de contrición

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Señor, te pido que me ayudes a poder verme como Tú me ves... a tener conciencia de mi miseria, de mi pequeñez, de mi nada... Sáname de mi soberbia, de mi orgullo, de mis miedos, de mis arranques de ira y mi falta de paciencia... Concédeme la gracia de poder morir a mí... a mis pasiones y deseos... para que Tú puedas vivir en mí...

Hoy te consagro mi mente, mi cuerpo y mi corazón... te entrego mis sueños y mis ilusiones... te ofrezco mi vida, para que hagas en mí lo que Tú quieras... sólo Tú eres mi dueño... sólo Tú mi Señor y mi Dios...

¡Bendito y alabado seas por siempre, Señor!

Jueves 17 agosto 2006

envía sobre nosotros tu Paz...

Mi buen Jesús... Me acerco a ti esta mañana para presentarte algunas personas que se han acercado pidiendo oración... En especial quiero presentarte a Michy y a Ivonne...

Tú sabes por la situación que está pasando Michy... sabes lo difícil que todo esto es para ella y los niños... Te ruego que le concedas paz en este momento de prueba... que aumentes en ella la confianza para que pueda esperar pacientemente mientras Tú obras en su vida... y en la vida de Tito... Dirígela, Señor, pon luz en su camino para que ella pueda ver cuál es Tú voluntad... y fortalécela para que pueda seguirla...

Mi Señor, Tú sabes que siempre trato de decirte que sí a las cosas que me pides... pero me encuentro perdido y confundido con el email de Ivonne y no sé como orar por ella... Te ruego que me des la sabiduría y el discernimiento para escuchar tu voz... que sea tu Santo Espíritu quien hable a través de mí... ¡Ayúdala, Señor! ¡Ayúdame a ayudarla!

Hay tantas cosas erradas en su vida: infidelidades, rencores, resentimientos, engaños, celos, envidias... hasta santería y hechicería... y todo esto Señor, sin una buena base cristiana en que apoyarse... Tú lo sabes todo, lo conoces todo, lo puedes todo... conoces las tormentas en su vida y en su corazón... Tú sabes las heridas que necesitan ser sanadas, en su alma y en las demás personas envueltas en este problema... Rompe las cadenas y desata los nudos que los atan al pecado... y pon en ellos la necesidad y el deseo de perdonar...

Te presento las intenciones que día a día dejan en el “buzón” de “tengoseddeti.org”, las que se presentan en Santa Rosalía y las intenciones del grupo de oración... en especial a Don Ramón y a Peter, el nietecito de Maria Teresa... a María de los Ángeles, a Alexis, a Rosita, a Charito y a todos los que se dan cita allí cada miércoles...

Señor... hay tanta necesidad de oración... Nos hemos acostumbrado a vivir alejados de ti... sin tu amor... sin tu paz... Nos hemos apartado de tu misericordia... y entonces nos preguntamos porque hay tanto mal en el mundo... tantas guerras... tanta angustia... tanta desesperación...

Te ruego, Señor, pon en nosotros el deseo de orar... sana nuestros corazones... alivia nuestras cargas... y envía sobre nosotros tu Paz...

Martes 15 agosto 2006

Fiesta de la Asunción...

Jesús... ¡qué diíta este!... ¡cuánta carrera y apuro!... ¡tantas cosas pendientes por hacer!... pero bueno, todo se hizo y eso es lo que importa...

Quiero darte muchas gracias por el ratito que me permitiste pasar contigo en la capilla está tarde... gracias porque me ayudó a “recargar las baterías”... de verdad que lo necesitaba mucho... ¡pero eso ya Tú lo sabías!

Esos ratitos junto a ti... esa paz... ¡si la gente supiera todo lo que Tú quieres darnos!... Señor, ¿por qué son tan pocos los que escuchan tu llamado? No, no es un reproche, es sólo curiosidad... Cuando anuncian una “Misa de Sanación”, se llena a capacidad y no cabe una persona más... pero sin embargo, son muy pocos los que van a verte al Santísimo o al Sagrario... ¡¿es que no saben que Tú estás allí?!

Sé que siempre estoy preguntándote lo mismo... pero es que me resulta tan difícil de entender que tengamos tan poca fe en ti... en tu presencia real en la Eucaristía... ¿Cómo queremos que Tú nos sanes si no creemos que Tú estás con nosotros? Es irónico cómo aquellos que vivieron junto a ti, que caminaron junto a ti, que pudieron verte, oírte y tocarte... sin embargo, sólo unos pocos pudieron reconocerte como el Hijo de Dios... y hoy, después de dos mil años, todavía siguen siendo unos pocos los que pueden reconocerte... Evaristo les hubiera dicho: ¡Jesús está VIVO!

Hoy leía un poquito sobre San Juan María Vianney – el Santo Cura de Ars – y de su gran devoción por tu presencia real en la Eucaristía... es que quería incluir algo sobre él en la Hoja Parroquial de la próxima semana... de cómo él señalaba al Sagrario durante sus homilías y decía lleno de emoción: “Él está ahí”... No sé, tengo la esperanza de que alguien se motive a visitarte al Sagrario o cuando haya adoración al Santísimo... ¡llámalos, Señor!... llama a aquellos que Tú quieres que vengan... pon en sus corazones esa necesidad de ti, de estar contigo... sé que si Tú los llamas, ellos vendrán...

No quiero acostarme esta noche sin darte las gracias por la Santísima Virgen María... Hoy fue un día especial, era la fiesta de la Asunción... y Tú sabes el amor que siento por ella y la gratitud que le tengo por haberme llevado hasta ti... ¡Tú mejor que nadie lo sabe, si siempre he dicho que fuiste Tú quien la envió a buscarme!

La fiesta de hoy es la fiesta de la alegría... de la esperanza... No sé si mucha gente realiza lo que significa la Asunción de la Virgen al Cielo... Algunos tal vez pensarán que fue un premio para ella (¡y lo fue!) por ser tu Madre... o tal vez (si nos vamos a los términos teológicos) que es “consecuencia” de haber vivido una vida sin pecado... Pero más que eso, la Asunción de la Virgen es la prueba de que nuestro destino no es la muerte, sino la vida... que, como ella, nuestro camino termina a tu lado en el Cielo...

También quiero agradecerte que me empujaras a tomar la clase de espiritualidad en INSTEPA... Cuando me dijeron que el diácono Iván Domínguez la iba a dar sabía que sería especial, aún así, estuve a punto de echarme para atrás por todas las otras cosas que tengo... Pero después de esa primera clase de hoy, sé que fuiste Tú quien la puso en mi camino... Te prometo esforzarme y aprender lo que quieras enseñarme a través de esta clase...

Jesús... ya debo ir recogiéndome... estoy un poco cansado y mañana hay que madrugar... buenas noches y cuida el sueño de Noemí, de Maldy, de mis padres y de todos aquellos que siempre encomiendo a tu cuidado...

Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
Amén.
Domingo 13 agosto 2006

Gracias... por llamarme a servirte

Señor, Padre Bueno... Hoy doy inicio a este nuevo proyecto, a esta nueva encomienda que pones en mis manos... y lo hago, Señor, si entender claramente que es lo que Tú esperas de mí, pero confiado en que Tú me guiarás para que este blog dé los frutos que Tú deseas...

Hoy quiero comenzar “a los pies de la Cruz” dándote gracias, Señor... Gracias por el don de la vida y el deseo de vivirla... de vivirla contigo y para ti... Gracias por mi esposa... por mi hijo... por mis padres... por toda mi familia... Gracias por mis amigos y por mis compañeros de trabajo... y gracias por todas esas personas que día a día pones de alguna manera en mi camino...

Gracias por los momentos de alegría y todos los logros alcanzados... pero más aún, gracias por los momentos de prueba... por las tristezas y las dificultades... porque ha sido por esos momentos que volteé mi rostro hacia ti... y allí estabas... esperándome para consolarme y brindarme tu amor...

Quiero darte gracias también, por todos los favores que me has concedido a través de los años... por todas las gracias que has derramado – y sigues derramando – sobre mí y sobre todos aquellos que amo... Gracias por tu misericordia y tu perdón, por tu bondad y paciencia para conmigo... porque siempre tienes tus brazos abiertos y vuelves a recibirme, si en mi debilidad caigo y me alejo de ti...

Gracias por haberme llamado a servirte... en la parroquia, en Santa Rosalía, en el grupo de oración, en “tengoseddeti.org”... y de tantas otras maneras que sólo Tú conoces... Sé que esto es un privilegio que no merezco... y si algo logro alcanzar, sé que no es por mí, sino sólo por tu gracia que todo lo puede...

Gracias también por todas esas personas que me escriben buscando una palabra de apoyo o de consuelo, por aquellas que están necesitadas de una oración, o que sencillamente buscan alguien que les hable de ti... No sé porque las traes a mi puerta, a donde un pecador indigno como yo... pero gracias, Señor, porque pones tus palabras en mis labios y me permites ser instrumento tuyo...

Señor, sé que no merezco nada de lo mucho que me das... ¡tanto amor!... y yo no tengo nada que ofrecerte... sólo esta vida insignificante e indigna... Te ruego, Padre Santo, que pongas en mi corazón el deseo de ser mejor cada día... Ayúdame a crecer en humildad, mansedumbre, obediencia y fidelidad a ti... Que cada día te ame más... te busque más... te espere más... y pueda abandonarme más en ti...

Te amo, Señor... y sólo deseo estar a tus pies, como el más humilde e insignificante de tus siervos... para hacer tu voluntad...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...
Amén