a los pies de la cruz

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Lunes 30 octubre 2006

una noche de bendiciones junto a María...

Mi buen Jesús... acabamos de llegar del Rosario cantado que teníamos en casa de Iván y Allison... ¡cuántas bendiciones derramaste esta noche!... ¡cuántas gracias dispensadas de las manos de tu Santísima Madre!... ¡GRACIAS MI SEÑOR, MUCHAS GRACIAS!

Señor, ¡sobrepasaban las 100 personas!... y eso sin contar todos lo ángeles y santos que vienen a adorarte cuando Tú estás presente... y no hay duda, Tú estabas allí... ¡es Tu Promesa: «donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos»!!!...

Sé que la Virgen estaba contenta, ¡casi podía vérsele sonreír!... y Tú, mi Señor, sé que te complació vernos juntos a ella... unidos en oración con ella... rogando por esta islita y todas las cosas que aquí suceden... presentándote todas nuestras intenciones y las de nuestros familiares y amigos... reparando por todas esa ofensas y ultrajes que se cometerán contra Ti y contra Tu Iglesia en el día de mañana...

Te doy gracias Señor, porque sé que acogiste todas nuestras súplicas e intenciones en tu Misericordiosísimo Corazón... y sé que en su momento nos concederás todo lo que hemos pedido...

Para despedirme esta noche, antes de retirarme a dormir, quiero volver a cantar las Letanía, pidiéndole a la Virgen que interceda por nosotros y por todos aquellos que necesitan de Ti...

Letanías


Domingo 29 octubre 2006

orando por los abortos...

Amado Jesús... hoy leía la segunda parte del artículo que publicó “El Visitante” sobre el aborto, específicamente, sobre la niñita de 10 añitos que fue abusada por su padrastro y que ahora está embarazada... Señor, sé que esta situación es dura para la niñita y para su familia... pero la muerte de un bebe no puede justificarse por ninguna razón...

Jesús... esta semana te pedía para que no se aprobara la pena de muerte en Puerto Rico... no por los méritos del caso, si era o no culpable el joven que acusaban... pero toda vida te pertenece y nosotros no tenemos el derecho de decidir quien vive y quien no...

Lo mismo sucede con los millones de bebes que se abortan cada años... ¡¡¡Señor, son niños!!!... y permitimos que sean asesinados... ¿Qué nos sucede?... ¿es qué acaso estamos ciegos?... ¿hemos perdido la sensibilidad... la decencia... la moral?... ¿cómo pueden esos médicos, a sangre fría, quitarle la vida a un ser indefenso?... ¿y las madres?... ¿cómo pueden, Señor?...

Hace unos días escuchaba a un “doctor” en biología – un Ph D – que nos explicaba por qué “podemos” usar las “células embrionarias” para manipularlas y “hacer” órganos y tejidos humanos... Señor, Tú lo ves todo, Tú estabas allí... ¡con que frialdad nos “explicaba” que antes de la “división ecuatorial”, estas células eran sólo eso: células!... ¡cómo si eso hiciera aceptable que las utilizáramos como material de laboratorio!...

Señor, Tú que le dijiste a Jeremías: «Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado»... te pido por todos los bebes que van a ser abortados en este día... te pido, también, por sus madres... abre sus ojos, Señor, y toca sus corazones... te pido por los doctores, enfermeras y todas las personas que trabajan en las clínicas... concédeles el don de Temor de Dios y pon en ellos el Espíritu de Compasión... que al menos uno de estos bebes pueda nacer en este día... que al menos una vida se salve, Señor...

Te ruego por todas esas mujeres que han abortado a sus hijos... estás son heridas muy difíciles de sanar... heridas de las que nadie les advirtió... te suplico, compasivísimo Jesús, que las mires con Misericordia y les concedas Tu Perdón... trae Paz a sus corazones... y sana las heridas que les han quedado...

Te ruego por todos los médicos, enfermeras y todas las personas que practican o hacen posibles estos crímenes... también quiero pedirte por todos los políticos, magistrados y todas las personas que hacen o promueven las leyes que permiten estas abominaciones... tocas sus corazones y haz que surja en ellos el arrepentimiento y el deseo de reparar todas las ofensas que por años se han cometido contra la vida y contra Ti...

Esto te lo pido en unión a la Santísima Virgen María: Madre tuya, Madre de la Iglesia y Madre de todos los vivientes... a Ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos... Amén

Sábado 28 octubre 2006

Gracias por la vida...

En esta mañana quiero darte muchas gracias, Señor... gracias por haber escuchado las oraciones de todos aquellos que pedían por la vida... gracias por el jurado, por el juez... y gracias por todos aquellos que intercedieron ante Ti por esta decisión... gracias porque has librado a esta isla una vez más de la pena de muerte...

Señor... a pesar de que ya se emitió la sentencia, hoy quiero seguir pidiéndote por todas las personas envueltas en este caso... ahora que se sabe cuál será el destino de Carlos es cuando más van a necesitar de Ti y de Tu Misericordia...

Te pido por Carlos... sólo Tú conoces lo que hay en su corazón... te pido por su arrepentimiento, para que se acerque a Ti con un corazón contrito y humillado... es mucho el dolor que este joven ha causado, es mucho sufrimiento que ha sido desatado por su mano... hoy él ha recibido una nueva oportunidad, una nueva vida... llámalo, Señor, para que la viva por Ti... para que la ofrezca en reparación de todo el daño que ha hecho... También te pido por su madre, Esperanza, para que siempre recuerde el regalo que le has hecho hoy, devolviéndole la vida de su hijo...

Te pido por los familiares de José Oscar... en especial por sus hijos y por su hermano... Señor, es grande el dolor en sus corazones... ten Misericordia de ellos y ayúdalos a encontrar la paz y el perdón... ya nada que se haga puede recuperar la vida de José Oscar... ayúdalos a arrancar el dolor y el odio de sus corazones... ilumínalos para que comprendan que la venganza sólo engendra más muerte, más odio y más dolor... y que solamente en el perdón se encuentra la paz...

Señor... sé que estas son heridas muy difíciles de sanar... y que pueden convertirse en cadenas que nos aten toda una vida... por eso, te suplico que derrames sobre ellos tu gracia, para que con Tu Fortaleza puedan restablecer de nuevo sus vidas...

Que Tu Misericordia los acompañe para siempre... Amén

Jueves 26 octubre 2006

te pido por la Vida...

Señor Jesús... esta mañana, en este día que comienza, quiero darte las gracias por la vida... por la vida que pones en mí... por la vida de Noemí y de Maldy... por la vida de mis padres... de mis familiares y amigos... por la vida en toda Tu Creación...

Amadísimo Jesús... Tú eres un Dios de vivos... por eso restauraste la vida en todos aquellos que encontraste a tu paso por este mundo... sanaste a los enfermos y resucitaste a los muertos... y perdonaste los pecados, devolviéndole así la vida al alma de aquellos que se acercaron a Ti...

Todavía hoy Tú sigues creando, protegiendo y restaurando la vida... sin embargo, los hombres, nos empeñamos en propagar la cultura de la muerte: los abortos, la eutanasia y la pena de muerte son algunas caras de nuestra inconciencia y arrogancia... nos creemos que estamos por encima de las leyes... de TUS leyes... y pretendemos decidir quién debe vivir y quién debe morir... ¡perdónanos Señor!...

Hoy quiero presentarte al joven – Carlos Ayala – que esta siendo juzgado y para quien se está pidiendo la pena de muerte... Señor, la decisión se pospuso hasta mañana viernes y la angustia por la que atraviesan todas las personas involucradas en este caso se va acrecentando... Te pido por su madre... por su familia... También te pido por el alma del policía asesinado por este joven... por sus hijos y familiares... Te presento al juez que está viendo este caso... Tú sabes, Señor, de las largas horas que él ha pasado frente al Sagrario pidiéndote Luz y Sabiduría para poder hacer Tu Voluntad en este caso... Te presento al jurado, sobre quienes recaerá el peso de esta decisión... Te pido por los periodistas, políticos y todas las personas que están siguiendo de cerca este caso... Ilumínalos para que puedan ver que la vida es un don Tuyo y que no nos compete a nosotros los hombres decidir quién debe vivir... trae perdón y paz a todos estos corazones... restaura sus vidas... y concédeles el don de la Misericordia...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Miércoles 25 octubre 2006

el Cristo vivido...

Señor... acabo de llegar de la reunión del grupo de oración y quiero, primero que todo, darte gracias por todas las bendiciones que siempre derramas sobre nosotros... es hermoso saber que donde dos o más se reúnen en Tu Nombre, allí estás Tú presente en medio de ellos... ¡qué poca conciencia tenemos a veces de Tu Presencia en medio de nosotros!... ¡qué difícil se nos hace creer en Tu Palabra y en Tus Promesas!... sabemos que Tú estás en todas partes... siempre... en todo lugar... pero cuando oramos en comunidad, nuestra oración tiene otra dimensión porque Tú estás orando con nosotros...

Jesús... decimos que creemos en Ti... decimos que Tú siempre nos acompañas... pero entonces, ¿por qué nos dejamos arrastrar por la tentación?... Sí estamos en una luz de tránsito y hay un policía a nuestro lado, ni por la mente nos pasaría pasarnos la luz roja... ¡no!... sabemos que eso está mal y no lo hacemos... Pues entonces... porque te fallamos si Tú siempre estás a nuestro lado... ¿es que acaso no nos importa ofenderte?...

Amadísimo Jesús... la verdad es que “sabemos” con el intelecto que Tú estás en medio de nosotros... pero no lo creemos en nuestro corazón... si así fuera, viviríamos adorándote y alabándote siempre... Esta noche te pido que me concedas la gracia de poder verte a mi lado siempre... para que Tú no sólo seas el “Cristo vivo”, sino también el “Cristo vivido”...

También, antes de acostarme, quiero volver a presentarte a los hermanitos Juan Pablo y Miguel Ángel, pidiéndote que los médicos puedan ayudar al que viene enfermito... y rogándote por los padres y demás familiares, para que les des la fortaleza que necesitan para enfrentar esta prueba... También por el niñito Carlos Miguel, y sus familiares... y por los niñitos de Paco y Rosa, suplicándote que pongas Tu Mano sobre ellos y les concedas la salud...

Junto a estos niños te presento a todos los niños de Puerto Rico, en especial a los bebes no nacidos y los niños maltratados... sé que ellos tienen un lugar muy especial en Tu Corazón... acógelos y derrama sobre ellos torrentes de Tu Amor...

De nuevo, muchas gracias por todo Señor...

Domingo 22 octubre 2006

Gracias por un año más...

Padre Amado... fue un día como hoy cuando dejaste que viniera al mundo y tuviera vida en mí... de la nada me creaste e infundiste en mí Tu aliento de vida... y me pusiste en una familia cristiana... pudiste haber escogido otra, pero no, Tú quisiste bendecirme de una manera especial y me regalaste, aún sin yo saberlo, el don de la fe en mi bautismo, ¡y me hiciste hijo tuyo!... durante años me cuidaste, me protegiste, me guiaste... hasta que tuve edad de recibir otro don maravilloso, ¡el Cuerpo y la Sangre de Jesús!... y aquel primer día, por primera vez, Jesús y yo fuimos “uno”: Él en mí, y yo en Él... como primicia de muchas santas comuniones...

Padre Bueno... siento mucho que durante mi vida te haya ofendido tanto... Tú sabes que son muchos los momentos que me avergüenzan... y muy pocos los que puedo recordar con alegría... y aún así, debo reconocer que esos pocos te los debo a Ti...

Por años me has sostenido en Tu mano y me has guardado en Tu Corazón... me esperaste con paciencia... y nunca dejaste de llamarme... hasta que un día comprendí que sólo en Ti estaba mi vida y mi corazón...

Hoy quiero darte gracias por un año más... y porque sé que cada día que pasa... cada instante que me permites vivir... cada respiro y cada latido de mi corazón... es un maravilloso regalo tuyo... ¡muchas GRACIAS por amarme y por darme siempre Tu bendición!

Sábado 21 octubre 2006

hoy sólo quiero hacer Tu Voluntad...

Buenos días, Señor... esta mañana te doy gracias por un nuevo día que comienza... un nuevo día para adorarte, bendecirte, alabarte, glorificarte y darte gracias...

De lo que pasó ayer ya no puedo cambiar nada... tampoco sé qué es lo que traerá mañana... pero en esta pequeña vida que llamamos “hoy”... en este día que amanece... quiero ser el ser hombre que Tú quieres que yo sea...

Hoy no quiero pensar en mis anhelos y mis afanes, ni en mis sueños e ilusiones... tampoco en las cosas que me preocupan, que me causan temor o que me inquietan... Todo lo dejo en Tus Manos... Tú sabes que es lo que más conviene en cada una de las situaciones que encontraré en este día... Tú conoces mis limitaciones... también mi disposición para seguir Tus inspiraciones y hacer Tu Voluntad... por eso Señor... pongo mi vida en Tus Manos... haz conmigo lo que Tú desees... llévame donde Tú quieras... pon en mi camino las personas que Tú dispongas...

En esta mañana, te entrego mis pensamientos... mis labios... mis manos... mis pies... mi corazón... ¡todo mi ser!... Guíame y utilízame como Tú quieras... Amén.

Jueves 19 octubre 2006

Gracias por escucharme

Jesús... está mañana, cuando iba camino al trabajo, iba hablándote de lo maravillosa que había estado la reunión del grupo de oración de anoche... No sé si fue porque hacía dos semanas que no íbamos – por las reuniones especiales del Sínodo – pero anoche te sentí más cercano... más presente... te sentí más mío... ¡o debería mejor decir que me sentí más tuyo!!! Gracias, Señor, por el don de la fe... por el don de la vida... y el deseo de vivirla contigo y para Ti...

Esta mañana, también te decía cómo la mayoría de los problemas que aquejan nuestra sociedad se desprenden de habernos apartado de Ti... de Tu Amor... de Tu Misericordia... y me “quejaba” de lo poco que podemos hacer para crear conciencia en nuestros hermanos... para dejarles ver que Tú estás en el Santísimo, esperando por ellos... para amarlos y ser amado... Gracias, Señor, por el comentario que dejó Mirvia en Apuntes del camino... y por dejarme saber que lo que hacemos sí llega a las personas que Tú quieres que llegue...

Por último, quiero volver a presentarte las intenciones del grupo de oración... en especial, quiero pedirte por todos los jóvenes, de Puerto Rico y del mundo... rogándote que los protejas de las acechanzas del enemigo, que busca destruirlos y arrastrarlos al pecado y lejos de Ti... libéralos de los vicios: de la droga, del alcohol, de la pornografía... sana sus corazones y sus almas... y restaura en ellos el deseo de vivir... abre sus corazones, Señor, para que puedan encontrarse contigo... atráelos hacia Ti... para que puedan ser purificados con el fuego de Tu Amor...

Gracias por escucharme... por amarme... y por dejarte amar por mí...

Martes 17 octubre 2006

descansando en Ti...

Hoy, como todos los martes, estuve a verte y a pasar un rato contigo... la verdad es que si no fuera por estas tres horas que paso en Tu presencia, no sé cómo podría completar la semana... y hoy sé que te sentías feliz, pues había varias personas... y a Ti que te gusta tener la “casa” llena... ¡si ellos pudieran comprender todas las gracias que reciben en ese ratito!... ¡si tan sólo se dieran cuenta de que eres Tú quien los llama a Tu presencia!... no dudarían en comprometerse a pasar aunque tan sólo sea una hora a la semana... ¡pero qué mucho nos cuesta!!!

¿Sabes?... hoy, mientras te miraba en la custodia... tan frágil e indefenso... pensaba en lo que debe haber sentido la Virgen al tomarte por primera vez en sus brazos... esa primera caricia... y el primer beso... ¡cuánta alegría debe haber sentido!... y San José... ¡cuánto regocijo de saber que el Mesías esperado había nacido y estaba allí... el Hijo de Dios... el Salvador había llegado!

Señor... y mientras pensaba en esto comprendí cuánto amabas a María y a José... cuánta confianza tenías en ellos y en el amor que ellos sentían por Ti... en aquella noche... en aquel pesebre... te pusiste en sus manos y les entregaste Tu humanidad... para que ellos cuidaran de Ti... velaran Tu sueño... y te proveyeran el sustento...

Señor... si Tú, siendo Dios, te pusiste en las manos de María y de José... ¿por qué a nosotros nos cuesta tanto ponernos en Tus manos?... ¿por qué no podemos confiar en Ti?... ¿en el amor qué Tú nos tienes?... No hay lugar más tierno y más seguro que tu Sacratísimo Corazón... desde hoy te prometo abandonarme en Ti... confiar en Ti... descansar en Ti... y te ruego... no permitas que jamás me separe de Ti...

Martes 17 octubre 2006

un chispa de la llama ardiente de Tu Amor...

Mi buen Jesús... esta noche, cuando estaba en Misa, pensaba en Santa Margarita María Alacoque y en cómo ella se sentía indigna de que Tú la hubieras escogido para propagar la devoción a tu Sagrado Corazón... pensaba que si ella, que te había entregado su vida por completo y que era una santita desde muy niña, era indigna de que Tú te fijaras en ella... entonces, ¿qué podía esperar un miserable pecador como yo?...

Más, sin embargo, hoy, durante la comunión, te sentía tan cerca... tan presente... tan vivo... más allá de “saber” que Tú estás allí, hoy podía sentirte... Señor... yo no merezco todo lo que me has dado en los últimos años... un pecador como yo, que viví tanto tiempo lejos de Ti... sin contar contigo... creyendo que podía vivir mi vida solo... y Tú, mi amado Jesús, no sólo me abriste los brazos para recibirme, sino que derramaste Tu Amor y Tu Paz sobre mí sin tener en cuenta mi vida pasada... y durante estos últimos años, por más que me esfuerzo... por más que trato... por más empeño que pongo... no logro amarte como Tú te mereces ser amado...

Amadísimo Jesús... en esta noche te prometo seguir esforzándome más... haciéndome cada día más pequeño ante Ti... confiando cada día más en Ti y en la bondad de Tu Sacratísimo Corazón... Te ruego, mi Señor y mi Dios... si algún día llego a alcanzar gracia delante de Ti... te dignes a regalarme, como a Santa Margarita María, un chispita de la Llama ardiente que inflama Tu Sagrado Corazón... para así llegar a amarte sin límites ni medida...

Sagrado Corazón de Jesús... ¡en Vos confío!

Sábado 14 octubre 2006

Un nuevo día...

Padre amado... comienza un nuevo día y ante todo, quiero darte gracias por el don de la vida... y por el deseo de vivirla... Gracias por hacerme conciente de Tu Amor por mí... y por inflamar mi corazón con la llama ardiente de tu Santo Espíritu... te ruego, mi Señor, que esta llama no se apague nunca... al contrario, que cada día crezca con más ardor... que cada día pueda amarte más...

En este día que comienza, conciente de mi pequeñez y mi insuficiencia, me decido por Ti... ayúdame a entregarte todo lo que encuentre en el día de hoy... ayúdame a vivirlo como Tú quieres que lo viva... ayúdame a estar atento a las inspiraciones del Espíritu Santo... y a tener un corazón manso y dispuesto para seguirlas... ayúdame a encontrar el rostro de Jesús en cada persona que cruce mi vida en este día... que pueda ser instrumento de Tu Amor y de Tu Paz, para todos aquellos que lo necesiten...

Quiero presentarte los trabajos del Sínodo... Te pido que el Espíritu Santo nos acompañe y nos guíe con su Luz por el camino que Tú dispones... Padre... sabes que considero un privilegio inmerecido estar trabajando en el Sínodo... más aún, cuando Noemí y yo fuimos elegidos como secretarios de nuestros grupos... Tú sabes la carga y la responsabilidad que recae sobre los secretarios... te pido, de una manera especial, que abras nuestros corazones y nos ayudes a ser luz para otros... que podamos llevar Tu Palabra... Tu Mensaje... Tu Voluntad...

Por último, quiero presentarte a todos los Sinodales: laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y diáconos... estos son los representantes de Tu Iglesia... de Tus parroquias... de Tus ministerios y apostolados... sin embargo, Padre bueno, he visto que en algunos de ellos falta el compromiso y la entrega que veo en otros... para esos, te pido una bendición especial en este día... que comprendan su lugar en Tu Corazón... que comprendan que han sido llamados, elegidos por Ti para realizar una labor importante en Tu Iglesia... y que sientan Tu Amor a través de los trabajos de este día... Concédenos a todos la Gracia de Tu Amor... para que, cómo aquella primera comunidad, el amor vuelva a ser el centro de nuestra existencia... que quien nos vea pueda exclamar: ¡míralos como se aman!

Todo esto te lo pido por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina, por los siglos de los siglos... amén.

Jueves 12 octubre 2006

la oración de Jesús...

Señor Jesús, Hijo de Dios...
ten compasión de mí, pecador...

Amado Jesús... hace ya varias semanas que repito esta oración como parte de la clase de espiritualidad... ¿Sabes?, no dejo de maravillarme en la forma en que Tú obras... cuando me apunte para tomarla, no sabía que parte de esta clase se basaría en esta oración... pero ahora comprendo que Tú quieres que me adentre en esta oración desde hace mucho, mucho tiempo... y la verdad es que, aunque me la has pedido antes, nunca le puse el suficiente empeño...

Recuerdo que cuando comencé a acercarme a Ti, siempre me llamó la atención el pasaje del ciego Bartimeo... no sé, tal vez por el grito suplicante de mi corazón que también buscaba desesperadamente que Tú te fijaras en mí: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» (Lucas 18,38)... así que el grito de Bartimeo se convirtió también en el mío por mucho tiempo... Hay que ver que los hombres somos tontos, ¡si Tú siempre te fijas, somos nosotros los que apartamos nuestra mirada de Ti!...

Después, recuerdo que ya teniendo tengoseddeti.org, un día recibí un email de Raúl Cuevas donde me invitaba a leer “El Peregrino Ruso”... Señor, lo leí y entendí que querías que hiciera la oración... que al igual que había pasado con Bartimeo, Tú querías que la hiciera mía... y la hice por un tiempo, ¡Tú sabes que traté!... pero no entendía como llevar esta oración del intelecto al corazón...

Luego la clase que dio el Hermano David... ni siquiera saqué el tiempo para tomarla... pensé que si ya había leído “El Peregrino Ruso” y “La Filocalia”, ¿qué más podía sacar de allí?... ¡Qué equivocado estaba!... pero gracias, Señor, porque ahora vuelves a darme otra oportunidad para que profundice en esta oración... y ahora comprendo que si Tú me estás insistiendo tanto, es porque esta oración es importante para mí...

Señor Jesús, Hijo de Dios...
ten compasión de mí, pecador...

Con esta oración, al igual que Bartimeo, te reconozco como mi Señor y mi Dios... Rey de reyes, y Señor de señores... te acepto como el Mesías prometido que ha venido ha redimirme... me entrego a Ti como el Buen Pastor que quiere guiarme de vuelta al redil... y te escucho como el Maestro que me revela el rostro misericordioso del Padre...

Y viéndote en Tu gloria y majestad... me hago conciente de mi pequeñez... de mi condición pecadora e indigna... y entiendo que sin Ti, nada soy... nada puedo hacer... nada puedo alcanzar... entonces, desde ahí, desde mi miseria, vuelvo mi corazón a Ti y como el ciego Bartimeo clamo a Tu Misericordia...

Señor Jesús, Hijo de Dios...
ten compasión de mí, pecador...

Bendito seas, Señor, porque has querido revelarme el secreto de esta oración... Gracias mi amado Jesús... bendito, alabado y glorificado seas... amén...

Lunes 09 octubre 2006

Gracias por posar tu mirada en mí, Señor...

Mi amado Jesús... hoy hablaba con Mamá y le decía lo bonito que sería poder poner algún artículo o reflexión nuevo cada día en Apuntes del camino... Tú sabes, como es el “mes del Rosario”, sé que a Mamá le gustaría vernos a todos sus hijos unidos en oración frente a Ti... ¡el problema es que el tiempo no alcanza para todas las cosas que quisiera hacer!...

Pero cuando llegué a casa, mientras trabajaba en la Hoja Parroquial del próximo domingo, puse algo de música comenzó a tocar una canción del grupo “Jaire” que me gusta mucho, “María mírame”... y recordé que esa canción está inspirada en una oración de Padre Alberto Hurtado... perdón, ¡“San” Alberto Hurtado!... es que es tan reciente su canonización (precisamente el 23 de octubre se cumple un año) que se me olvida y le llamó “beato” o simplemente Padre Alberto Hurtado... aunque, para decir verdad, a alguien tan humilde como él no le debe importar mucho cómo le llamemos, después que el mencionar su nombre nos lleve a pensar en Ti...

Bueno, la cosa es que busqué la oración, y subí las dos – oración y canción – a Apuntes del camino... ¿Sabes algo?, quisiera poder ser un poquito como Padre Alberto... tanta humildad... tanta confianza... tanta entrega... tanto amor... es como un pequeño niño que se agarra muy fuerte a la mano de su madre, para que esta lo lleve a los brazos de su padre... «debemos hacernos como niños», nos dices en el Evangelio...

Señor... te doy gracias por dejarme en los brazos de la Santísima Virgen María... gracias por dejar que sea ella quien me guíe hacia Ti, quien me dirija, quien me acompañe... gracias por que sé que Tú tienes tu mirada puesta en mí... y junto a María, yo también la tengo fija en Ti...

¡Madre mía querida y muy querida!

Ahora que ves en tus brazos a este Niño bellísimo y dulcísimo, no te olvides de este esclavito indigno. Aunque sea por compasión, mírame. Ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesusito para ponerlos en mis miserias.

Pero, Madre, si tú no me miras, ¿cómo se disiparán mis penas? Si tú no te vuelves hacia mi rincón, ¿quién se acordará de mí? Si tú no me miras, Jesús que tiene sus ojitos clavados en los tuyos, no me mirará.

Si tú me miras, Él seguirá tu mirada y me verá. Y entonces, con que le digas: “¡Pobrecito! Necesita nuestra ayuda”, Jesús me atraerá a sí y me bendecirá y lo amaré, y me dará fuerza y alegría, y confianza y desprendimiento, y me llenará de su amor y de tu amor, y trabajaré mucho por Él y por Ti, y haré que todos os amen y amándote se salvarán.

Padre Alberto Hurtado

San Alberto... gracias por dejarnos esta hermosa oración... y por ese maravilloso ejemplo de amor y confianza en nuestra Madre del cielo y en su amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo...

Domingo 08 octubre 2006

Gracias por todas las concesiones que tienes conmigo...

Señor... esta noche quiero darte las gracias por la sorpresa tan bonita que me diste hoy... no sabía que Myrna iba a publicar la reflexión que escribí sobre el Mensaje que tu Mamá nos dio en Medjugorje el 25 de septiembre... de verdad fue una sorpresa muy bonita porque hace tiempo que no escribía nada para El Visitante y ver esta pequeña reflexión me dio mucha alegría... No sé, tal vez me estás pidiendo que saque un poco de tiempo para escribir algún artículo de vez en cuando... ¿qué quieres que les diga?... Tú sabes que yo, por mí mismo no puedo escribir nada... así que si eso es lo que quieres, vas a tener que decirle al Espíritu Santo que me de algunas palabras para poder ponerlas por escrito...

Quiero aprovechar también para darte gracias por permitirnos ser parte del Sínodo... cuando me pidieron que fuera secretario de mi grupo, Tú sabes que yo no quería el puesto... no era por no trabajar, sabes que siempre digo que sí a todo lo que pones delante de mí... pero es que ya tengo tantas cosas que apenas me alcanza el tiempo... Pero Señor... la verdad es que poder ver las respuestas de todos los grupos ayuda a tener una mejor visión de la situación de la Iglesia en nuestra Arquidiócesis... además, que es un privilegio poder tener parte en la búsqueda de soluciones...

Y quiero darte gracias dobles porque también escogiste a Noemí para ser secretaria de otro de los grupos... sé que esta experiencia va a ser enriquecedora para ella... además de que puede llevar una visión más amplia a su grupo porque ella ha vivido la realidad de la Iglesia, tanto desde afuera como desde adentro...

Bueno, Jesús, ya va a ser medianoche y aún no he rezado el Rosario... pero antes de terminar quiero pedirte una bendición especial para mi papá, que aunque es mañana su cumpleaños se lo celebramos hoy... ayúdalo a encontrarse contigo dentro de su enfermedad... te lo pido por la intercesión de Juan Pablo II, que conoce mejor que ningún otro hombre lo que es ofrecerte la enfermedad del Parkinson...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Viernes 06 octubre 2006

descansa en mí, Señor...

Señor... hoy llegué un poco retrasado a la clase y no pude entrar a saludarte... de verdad que me causó un poco de tristeza porque, a pesar de que disfruto mucho mis clases, sabes que para mí no tienen ningún valor si no las comparto contigo... y aunque sé que Tú estás conmigo siempre y me acompañas en todas partes, también sé que Tú estás vivo y presente en el sagrario, esperando por mí para pasar aunque sea un instante contigo...

Por eso, mi amado Jesús, esta noche, antes de terminar con la jornada de este día, quiero pedirte una gracia especial... Quiero pedirte que lleves mi alma y mi corazón a Tus Pies... allí, ante ese sagrario donde no pude llegar a visitarte hoy... o, mejor aún, al sagrario donde estás más abandonado... donde más solo te encuentras, porque nadie te visita... al sagrario más humilde, más pobre, más escondido... te ruego, Señor, con la fuerza de tu Espíritu Santo, llévame allí para que con tus ángeles y con tus santos, yo pueda adorarte... bendecirte... alabarte... glorificarte... y darte gracias, mi Señor y mi Dios...

Hoy no quiero traerte mis cargas y mis pesares... al contrario, hoy quiero pedirte que seas Tú quien comparta sus cargas conmigo... utilízame... descansa en mí... Sé que no es mucho el consuelo que puedo darte, pues grande es tu carga y débil es mi corazón... pero dentro de la fragilidad de mi humanidad y dentro de la pequeñez de mi ser, te entrego lo que soy y lo que tengo para que reposes, aunque sea un instante, en este pobre pecador que sólo ansía servirte...

Bendito y alabado seas por siempre, Señor...

Miércoles 04 octubre 2006

Deseos de santidad...

Otro día que llega a su final... y es momento de pasar balance sobre las cosas que hice hoy, las buenas y las no tan buenas... ¿hice Tu Voluntad, o hice la mía?... ¿fui instrumento de Tu Amor y de Tu Paz, o causé mortificación y me convertí en piedra de tropiezo para otros y para mí?... ¿fui reflejo tuyo, o deje que el “hombre viejo” saliera de nuevo?... Señor, la Palabra dice que “el justo” peca siete veces al día... entonces, ¡¡¡cuántas más caerá un miserable pecador, como yo!!!...

A veces no comprendo como un pecador como yo puede sentir deseos de ser santo... pero, entonces, recuerdo a Santa Teresita que decía que Tú no pones anhelos en un corazón que el alma no pueda cumplir... ¡lo decía por ella misma y llegó a Tus altares!

Ayúdame, mi amado Jesús, a dejar de ser yo, para ser ese hombre que Tú quieres que yo sea... Te ruego que me ayudes a verme tal cual Tú me ves... que pueda tener conciencia de todas mis acciones... especialmente de esas que te ofenden a Ti: en Tu Persona o en mi prójimo... Concédeme el don de “Temor de Dios”, para que tema ofenderte y alejarme de Tu Misericordioso Corazón...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Lunes 02 octubre 2006

Gracias por mi ángel de la guarda...

Padre... hoy, día que recordamos a los Santos Ángeles Custodios, quiero darte gracias por el ángel que me acompaña y que siempre esta conmigo, cuidándome y protegiéndome... Gracias, porque sé que eres Tú quien le ha dado esa encomienda...

Te ruego, Padre Amado, que me permitas dirigirme a él un momento:
Ángel de mi guarda... Hoy quiero pedirte perdón porque muchas veces no soy conciente de tú estás siempre a mi lado... sé que has sido testigo de todas mis faltas y ofensas, contra Dios y contra mis hermanos... te pido perdón por las vergüenzas y humillaciones a las que te he sometido por causa de mi vida de pecado... Quiero también darte gracias, porque a pesar de todo, tú nunca me has dejado sólo... al contrario, muchas veces me has ayudado librándome de peligros y guiándome por el camino de vuelta a Dios... Muchas gracias por tu compañía, por tus consejos y por tu ayuda... y te prometo contar contigo en las cosas que hago a diario... al fin y al cabo, eres mi amigo y mi compañero en este caminar que llamamos vida...

HIMNO

Cantemos hoy a los ángeles,
custodios nuestros y hermanos,
que velan por los humanos
y van de su bien en pos.
Ven siempre la faz del Padre,
él los ampara benigno,
y luchan contra el maligno
en las batallas de Dios.

¡Oh espíritus inmortales!
Tenéis por reina a María,
sois su vital letanía,
su enamorada legión.
Por vuestro medio nos llegan
dones y gracias del cielo,
la fe, la luz, el consuelo,
la paz y la inspiración.

Terribles como un ejército
bien ordenado en batalla,
vuestra asistencia no falla
contra la insidia infernal.
Silentes guardas y amigos,
de vuestra noche luceros,
seréis nuestros compañeros
en la patria celestial.

La gloria a Dios que ha creado
ejército tan prolijo:
que adore sumiso al Hijo,
su rey y su plenitud,
y que al Espíritu Santo,
terrenos y celestiales,
le rindan universales
tributos de gratitud.
Amén.

Himno de los laudes,
Liturgia de las horas

Padre, gracias por permitirme esta conversación... y de nuevo, gracias por darme el más humilde, el más amable y el más bondadoso de los ángeles custodios como mi ángel de la guarda...

Domingo 01 octubre 2006

El club de los mancos, cojos y tuertos...

Señor... esta mañana releía el Evangelio y meditaba sobre las palabras de Padre Wiso en su homilía de anoche... ¡cuánto nos cuesta renunciar a las cosas que nos atan a este mundo y que nos alejan de Ti!... ¡si sólo pudiéramos comprender que Tú deseas nuestra salvación, seríamos capaces de renunciar hasta a nuestra vida por Ti!... pero no, vivimos apegados a tantas cosas... y luego no comprendemos porqué se nos hace tan difícil avanzar en nuestra vida de fe...

Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.

Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.

Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga...

(Marcos 9,43-48)

Señor mío... ayúdame a comprender que la vida del cristiano es renuncia... Ayúdame entregarlo todo por Ti... a renunciar a todo... a morir a todo... Ayúdame a dejar atrás mi orgullo, mi egoísmo y mi soberbia... Ayúdame a renunciar a mis anhelos, deseos y pasiones... Ayúdame a entregarte mi vida... para que muriendo, seas Tú quien viva en mí...

Amadísimo Jesús... esta tarde quiero entregarte mis manos, mis pies y mis ojos... déjame pertenecer a tu club de los mancos, cojos y tuertos... de esos que lo han dado todo por Ti...