a los pies de la cruz

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Miércoles 31 enero 2007

escribiendo de madrugada...

Señor y Dios mío... es de madrugada y estoy haciendo la Novena para este día... con tantas cosas, no había podido hacerla hasta ahora... ¿Sabes?... realmente no estoy cansado, pero sé que debo acostarme porque mañana hay que ir a trabajar y dentro de un rato será hora de levantarse... pero no quise dejar sin escribir lo que has traído a mi corazón en esta noche...

Recuerdo cuando hace años comencé a hacer esta Novena regularmente... esta era mi “oración diaria”... la terminaba y volvía a empezarla de nuevo... y así, poquito a poco, Mamá Virgen (como dice Allison) me fue guiando hasta Ti... Esos fueron tiempos de mucha angustia... y me atrevo a decir que hasta de desesperación... pero hoy sé que fuiste Tú quien me sostuvo en cada instante... ¡cuántas respuestas me diste!... y aunque sé que te he agradecido muchas veces, una más no sobra, ¡¿verdad?!... así que de nuevo: ¡GRACIAS!

También recuerdo cómo me identificaba con las palabras de este día... hoy, de nuevo, la Novena me invita a olvidarme de mis problemas y dificultades... y con gozo... con alegría... ayudar a otros en sus propias penas y preocupaciones... Este día me daba mucho trabajo: “¿Cómo vas a tener tiempo de preocuparte por alguien más? Tienes bastantes problemas propios, demasiadas preocupaciones, nadie se va a ocupar de resolver tus problemas”... Pero pensaba en la actitud de la Virgen... y de cómo salió a ayudar a su prima Isabel... entonces, trataba de esforzarme y ser mejor persona... y junto a ella, cantaba para Ti su Magnificat...

Es curioso cómo Tú obras... en esa época nunca me hubiera imaginado escribiendo esta nota u orando por otras personas... más sin embargo, hoy me encuentro discerniendo si me estás llamando a ser intercesor... ¿Sabes?... estos años no han sido fáciles... al contrario... son muchas las pruebas que nos has permitido enfrentar... pero no cambiaría ni un segundo del tiempo que nos has dejado vivir... porque sé, que a pesar de todas las caídas, siempre has estado a mi lado, sosteniéndome.... y gracias a esas pruebas, hoy estoy un poquito más cerca de ser el hombre que Tú quieres que sea...

Buenas noches...

Domingo 28 enero 2007

...según Tu Palabra

Mi amado Jesús... acabo de hacer el segundo día de la Novena de Schoenstatt y aunque casi me la sé de memoria, hoy he visto una línea que me ha llamado la atención:

Cuando todo te parezca falto de vida o de razón, repite con humildad, junto a María: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según Tu Palabra»
(Lucas 1, 38)

Tal vez es porque estaba escribiendo la reflexión para el mensaje de Medjugorje de este mes... y reflexionaba sobre acoger Tu Palabra en nuestros corazones... pero al hacer la Novena, pensaba en todos esos momentos en que nos sentimos perdidos y no sabemos hacia donde ir... en los momentos en que nos desesperamos porque parece que el mundo se nos viene abajo... en los momentos en que creemos que la vida se nos acaba porque Tú nos has dejado solos...

Es ahí, en medio de la duda y la desesperación, donde tenemos que hacer un alto... detenernos... y como María, ponernos en Tus Manos... con confianza total... concientes de que nosotros no podemos hacer nada... pero Tú lo puedes todo... y repetir las palabras que dijo la Virgen:

«He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según Tu Palabra»

Pero esto no debe ser solamente en nuestros momentos de debilidad... o de prueba... al contrario, esta debe ser nuestra actitud todos los días de nuestra vida... cómo Mamá, fue en un momento de gozo y de alegría cuando se puso en las manos del Padre... en el momento de la Anunciación, cuando el ángel le daba la noticia de que había «encontrado gracia delante de Dios»... y Tú, la Palabra, te hacías carne en su seno...

Ayúdame, Señor y Dios mío, a ponerme siempre en Tus Manos... en los momentos de duda y en los momentos de gozo... en las pruebas y en las alegrías... que viva siempre a Tus Pies, buscando hacer Tu Voluntad... que al fin y al cabo, siempre será lo mejor para mí... Ayúdame a olvidarme de mis deseos, para buscar los Tuyos... a renunciar a mis sueños, para soñar los Tuyos... a vivir la vida por Ti... Contigo... y en Ti...

Jueves 25 enero 2007

Gracias, por el día que comienza...

Señor... anoche, la reunión del círculo de oración, fue muy especial... como decía el evangelio de ayer, sembraste la Palabra en cada uno de nuestros corazones... la sembraste con amor y con toda la intención de que dé fruto y fruto abundante... pero nos corresponde a nosotros acogerla como “tierra nueva”... te pido que me ayudes... que me ayudes a sacar las “piedras” de mi corazón... a limpiarlo de “zarzas”... y cultivarlo con virtudes y buenos deseos... para que Tu Palabra siempre pueda germinar y echar raíces en mí...

En esta mañana, antes de comenzar este día... te doy gracias una vez más por el don de la vida... te doy gracias por mi familia... te doy gracias por mis amigos y compañeros de trabajo... y te doy gracias por todo lo que nos das cada día... También quiero agradecerte, alabarte y bendecirte por cada una de las pruebas y dificultades que nos presentas... porque a través de ellas, nos ayudas a acercarnos un poco más a Ti... Concédenos siempre la fortaleza para sobrellevarlas... y la mansedumbre para ponernos a Tus Pies y con humildad aceptar lo que Tu Voluntad nos ofrece...

Quiero seguir presentándote a Nelson y a Juanita... y darte gracias de todo corazón por lo exitosa de su operación... ayer los doctores lo dieron de alta a Nelson, sigue acompañándolos en su casa, dándoles fortaleza y mostrándoles Tu Misericordia... Te doy gracias también por Irene... porque los médicos no encontraron nada en las pruebas que le hacían ayer... y sigo presentándote a Gaspar, pidiéndote que te manifiestes en su vida y le muestres Tu Voluntad... ayúdalo a desprenderse de su soberbia, de su orgullo y su prepotencia... y dale un corazón humilde como el Tuyo... sana las heridas en su matrimonio y con sus hijos... y restaura entre ellos el amor y la paz... Por último, quiero presentarte la intención del grupo de Jóvenes Católicos, que tendrán su retiro en estos próximos días... que tengan un encuentro gozoso contigo y los bendigas con tu amor...

Gracias, Señor... por la oportunidad de escribirte esta pequeña nota esta mañana... gracias por poder comenzar mi día pensando en Ti y hablando contigo... y gracias por todas las cosas y personas que encuentre hoy...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Lunes 22 enero 2007

Gracias por escucharme, Señor...

Señor... hoy, mientras leía algunas de las peticiones que han dejado en el Buzón de Intenciones, reflexionaba sobre lo afortunado que soy... sobre todo lo que Tú me has dado... y la misericordia tan grande que has tenido conmigo...

Te confieso, mi buen Jesús, que me siento avergonzado de las veces que voy a quejarme contigo y hasta te he reprochado si alguna cosa que no ha salido como yo esperaba... perdóname por mi falta de humildad y me egoísmo... y ayúdame a poder ver la necesidad de mis hermanos, pero no con mi corazón de piedra, sino con un corazón compasivo y misericordioso como el tuyo...

En esta noche quiero aprovechar para presentarte una intención especial... te pido por Gaspar... Tú lo conoces, Señor... conoces su corazón... conoces por la situación que está pasando... conoces su familia, su esposa, sus hijos... y conoces con las ansias que te busca... muéstrale Tu Rostro, Señor... déjale ver que Tú estás con él... cuídalo y guíalo... y condúcelo por la senda que lleva a la Paz...

Gracias por escucharme, Señor...

Viernes 19 enero 2007

de regreso...

Señor... aunque el título de este apunte es “de regreso”, Tú sabes que nunca me e ido... sino que los muchos compromisos me roban el tiempo de escribir... pero esta mañana, leyendo el comentario de Rogelio donde pregunta porque ya no publico tan seguido como antes... me doy cuenta de que eso es lo que Tú quieres... así que te prometo poner más de mi parte y esforzarme un poco más para escribir más seguido...

Hoy quiero comenzar a darte gracias por la operación de Nelson... es maravilloso como Tú obras, Señor... dicen los médicos que no saben como estaba vivo, pues ni siquiera pudieron hacerle el cateterismo de lo tapada que tenía las arterias... pero, después de tres by-pass, se encuentra estable y recuperándose...

Esta condición de Nelson me ha hecho pensar mucho... un hombre joven, sólo tiene 45 años... y los médicos de “la reforma” no querían referirlo a un espeta... una doctora llegó hasta decirle que tenía que irse a caminar para que hiciera ejercicio... Señor, ¿es qué el ansia de ganar dinero los ha hecho insensibles al dolor y al sufrimiento?... ¿Es qué preferían dejarlo morir antes de tener que pagar lo que el espeta o el hospital cobraría?...

Quiero darte gracias por el Dr. Iván Lladó... yo sé que es uno de tus hijos predilectos y que Tú derramas torrentes de Tu Misericordia a través de él... y cuando Noemí supo del caso de Nelson y se lo explicó a Iván, él no dudo de lo que había que hacer: ¡había que atenderlo ya!!!... Te pido que lo sigas bendiciendo en su vida... en su familia... en su trabajo... en su ministerio de oración por los enfermos... y en su nuevo llamado al diaconado... a nombre de Juanita y de Nelson, ¡gracias, muchas gracias, Señor!...

Mi buen Jesús... ya comenzaron las clases nuevamente... y se reiniciaron los trabajos del Sínodo... además de “las cosas de siempre”... Te ruego que me ayudes a encontrar un espacio cada día para recoger en este “diario” todas esos momentos de gracia que me regalas en mi vida...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Domingo 14 enero 2007

Gracias de todo corazón...

Señor... hoy, mientras esperaba en la guagua que Noemí comprara sus medicinas en Walgreens, abrí la Biblia y me encontré con el Salmo 138 (137)... ¡qué lectura más apropiado para este fin de semana... el canto perfecto para los momentos que estamos contentos y queremos unirnos al Cielo dando gracias!...

Por eso, cuando fuimos a verte al Santísimo esta noche, pensaba en todas las bendiciones que nos has dado en estos últimos años... las nuevas amistades que has traído a nuestras vidas... las oraciones escuchadas... y todos los favores concedidos... ¡nada más apropiado que ese Salmo para decirte cómo se siente mi corazón!

Salmo 138 (137)

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
pues tú has escuchado las palabras de mi boca.
En presencia de los ángeles canto para ti,
y me postro ante tu Templo santo.

Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
pues tu promesa ha superado tu renombre;
el día en que grité, tú me escuchaste,
aumentaste la fuerza en mi alma.

Te dan gracias, Señor, todos los reyes de la tierra,
porque oyen las promesas de tu boca;
celebran los caminos del Señor:
«¡Qué grande la gloria del Señor!»

¡Excelso es el Señor, y se fija en el humilde,
al soberbio le conoce desde lejos!

Si ando en medio de angustias,
tú me das la vida;
frente a la cólera de mis enemigos,
extiendes tú la mano y tu diestra me salva.

El Señor lo hará todo por mí,
¡Señor, tu misericordia dura para siempre,
no abandones la obra de tus manos!

Por eso,
¡te doy gracias, Señor... gracias de todo corazón!

Lunes 08 enero 2007

Contigo en lo cotidiano...

Mi buen Jesús... con este asunto de preparar la hoja parroquial hay veces que no sé ni en que semana vivo... pero esta mañana, leyendo la reflexión que Dani escribió en Nova Bella, caigo en cuenta que se acabaron las Navidades!!!... ¡Sabes!, me gustó mucho la manera como lo dice Dani,

Se ha terminado el tiempo especial de la Navidad. Ya no quedan los belenes, las luces de las calles, los adornos. Queda lo más importante, lo esencial, lo nuclear: el niño que nos ha nacido, el que nos ha sido dado, que nos acerca el reino de Dios en lo cotidiano, en lo habitual, en lo sencillo y habitual de cada día. Ahí, en tu aquí y ahora, está presente el reino de Dios. En el tiempo ordinario que hoy comenzamos. En la Palabra, en la Eucaristía, en el prójimo más necesitado. Ahí estás, entre nosotros.

Sí, mi Señor... se ha terminado el tiempo de Navidad y ya entramos en el “tiempo ordinario”... pero entramos contigo... tomados de Tu mano... con el espíritu renovado, nuevos bríos y deseos de servirte... y es precisamente aquí, en el día a día, donde tenemos que dar testimonio de que Tú vives en nuestro corazón...

Gracias por estas semanas de reflexión... por el compartir en familia... por las horas de oración... y los momentos de gozo y alegría... pero sobre todo, gracias por quedarte conmigo... llenándome de Tu Amor y de Tu Paz...

Domingo 07 enero 2007

una visita al Santísimo...

Anoche, cuando estuve a visitarte en el Santísimo, pensaba en el gran misterio de amor que es la encarnación... Tú, siendo Dios, te has hecho pequeñito... te has hecho hombre... y hombre de la forma más humilde... un pequeño e indefenso niñito, nacido en un pesebre, en una pobre aldea, rodeado de animales... pero envuelto en el más grande amor... el amor de Tu Santísima Madre... y el Amor de Dios Padre, que desde el Cielo te mira con agrado y te regala la más espléndida sonrisa...

Y allí... en las sombras de la noche... alumbrado por la estrella... y entre las alabanzas de los ángeles... llegan los pastores contando maravillas... traen consigo sus corderos: dóciles, humildes y sumisos... son primicia del sacrificio que un día Tú ofrecerás por la humanidad... José, sobrecogido, los invita a pasar... y María, conmovida, guarda todo esto muy adentro de su corazón...

Entonces, entre el bramido de una oveja y el mugir de la vaca... llegan los Magos de Oriente... vestidos de fino lino y con una alegría inmensa, tan grande que no les cabe en el corazón... y se postran ante Ti para adorarte... y te presentan sus dones: oro, incienso y mirra... Tú, desde el pesebre y cubierto en pañales, les muestras en tu rostro la sonrisa de Dios...

Tan pequeñito... tan indefenso... tan poquita cosa... y sin embargo, todo Dios... te escondes allí, en aquel humilde pesebre, rodeado de los que has llamado a conocer el misterio de Dios... Tú, la Palabra, te has hecho carne... y ya nunca volveremos a estar solos... pues Tu Luz por siempre va a brillar...

Señor... allí, entre las sombras de la capilla, mirándote en la Hostia, también veo Tu Luz resplandecer... aquí no eres el niñito... pero también te escondes para que sólo con la fe se te pueda ver... y me siento como los pastores, alegre y gozoso, porque estoy frente a mi Señor... y me postro ante Ti... y como los Magos, abro el baúl de mi corazón, para darte mis humildes dones: el “oro” de mi trabajo, el “incienso” de mis oraciones y la “mirra” de aquellas cosas que me causan aflicción...

Y me parece escuchar los ángeles cantando: «gloria a Dios en las alturas y en la tierra Paz a los hombres que ama el Señor»... mientras tanto, desde la custodia, Tú me miras sonriendo y me das la bendición...

Sábado 06 enero 2007

oro, incienso y mirra...

M buen Jesús... hoy, día que celebramos Tu epifanía a todos los hombres... y día en que te visitaron los «magos de Oriente» para llevarte sus dones... yo también me acerco a Ti para entregarte lo poco que tengo...

En esta mañana, te entrego el “oro” de lo poco que poseo, con la conciencia de que lo tengo porque Tú me lo has dado... te entrego mis pensamientos y mis acciones... mi trabajo, mi esfuerzo y mi cansancio... en fin, te entrego mi vida para que Tú la dirijas como y hacia donde Tú quieras hacerlo...

Te entrego el “incienso” de mis oraciones... las dichas con fervor... y aquellas que por la prisa, en ocasiones he repetido sin poner todo mi corazón en ellas... las dichas ante el Sagrario y las dichas en el automóvil, mientras conduzco... te entrego mis horas ante Ti en el Santísimo... y las Eucaristías a las que he asistido a encontrarme contigo... te entrego cada Rosario... cada Novena... y cada oración que te he ofrecido... para que Tú, mi Señor, las multipliques y las hagas dar fruto...

Te entrego, también, la “mirra” de mis dificultades y problemas... de mis angustias y pesares... te entrego mis momentos de ansiedad, cuando buscaba con urgencia Tu Paz... te ofrezco mis miserias... mis momentos de dudas... mis miedos y temores... te entrego las tormentas que he encontrado y de las que Tú me has permitido salir... te entrego cada cruz... cada sufrimiento... cada tribulación... para que Tú, Dios mío, las guardes en Tú Sacratísimo Corazón...

Ahora me despido... pero te prometo ir a verte esta noche... y postrado a tus pies... repetirte cuando te amo...

Martes 02 enero 2007

Un año que llega...

Señor... se fue un año y llegó el otro... y no había escrito nada en el diario... pero Tú sabes que no por esto he estado lejos de Ti... al contrario, son tantas las bendiciones que nos has dado en estos últimos tres días que de verdad he perdido la cuenta...

Primero que todo, quiero darte las gracias por permitirnos haber estado el domingo, último día del año, en la Misa del Monasterio Carmelita San José, de Trujillo Alto... Hubo que madrugar un poquito, pero ¡cuánta gracia se derrama en ese lugar!... Señor, no dejo de maravillarme cada vez que nos llevas allí... ¡esa Paz!... así, con mayúscula, porque la Paz que se respira allí sólo puede venir de Ti... Gracias por las palabras de Padre Pedro sobre el amor en la familia... y es que así nos sentíamos allí, en familia... Gracias también por el rato que pasamos hablando con Madre Lutgarda... gracias porque ella siempre arroja luz a las cosas que llevamos en nuestro corazón... lo único que siento es que Mami no pudo acompañarnos... pero sé que Tú la tenías dentro de Tu Corazón y que derramaste grandes bendiciones sobre ella... Como el siervo del Centurión, no hace falta estar frente a Ti, basta que Tú lo digas y se hace...

También quiero darte gracias por el rato que pasamos anoche en Santa Rosalía... siempre es reconfortante ir a visitarte en el Santísimo... más, cuando nos habían dado la noticia de la muerte de Don Ramón... aunque cuando llegamos a la funeraria ya se había retirado la familia, al menos nos reunimos y elevamos una plegaria por el descanso de su alma y la fortaleza para su esposa y familiares... Tú, mejor que nadie, sabes lo mucho que él te amaba... todas las horas que pasó adorándote en la Capilla... todo el amor que había en su corazón, siempre dispuesto a dar la mano a quien necesitara... sé que Tú lo amabas de una forma especial... y sé que lo esperabas, junto a María, con los brazos abiertos... Gracias por el privilegio de haberlo conocido...

Y hoy, Señor... gracias por otro rato especial en Tu Presencia... de verdad que no quería irme de Tu lado esta noche... allí me siento a gusto... es como si el tiempo se detuviese y sólo estuvieras Tú... pero hay que regresar al “mundo”... aunque mi corazón se haya quedado allí, contigo... Te doy gracias porque sé que escuchaste mis oraciones y que has tocado cada uno de los corazones que puse a Tus pies... Gracias por las gracias y bendiciones que les has dado... Gracias...

Esta noche... mientras mi cuerpo reposa... pídele al Espíritu Santo que lleve mi alma y mi corazón a los pies del Sagrario donde te encuentres más solo... allí, quiero pasar la noche a Tu lado... Gracias, mi Señor... y buenas noches...