a los pies de la cruz

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Miércoles 28 febrero 2007

gracias por el amor que derramaste...

Amadísimo Jesús... acabo de llegar del grupo de oración y de verdad que no puedo acostarme sin volver a darte gracias por todo el amor que derramaste sobre nosotros esta noche...

¡Había tanta gente hoy!!!... gente que necesitaba de Ti... de Tu Amor... de Tu Bondad... de Tu Misericordia... gente que necesitaba consuelo... que necesitaba alivio... fortaleza... y sobre todo: paz... Fueron tantas las intenciones que se presentaron, intenciones fuertes, dolorosas, importantes... que en un momento dado, sentí como si un peso enorme estuviera sobre nosotros... y cuando empezamos a orar... es como si poco a poco... con cada frase... con cada oración... se fuera aliviando la carga... y al final... sólo se sentía una gran paz...

Pero Señor... no te bastó con todo eso... también nos regalaste los testimonios de los hermanos que nos visitaron... y a través de ellos, también pudimos experimentar lo que es sentir Tu Mano, guiándonos... ¡gracias, Señor... por una noche maravillosa!!!

Gracias porque sé que sanaste muchos corazones esta noche... porque sé que tomaste cada una de las intenciones que se te presentaron... y las tienes guardadas muy cerca de Tu Misericordioso Corazón...

Jueves 22 febrero 2007

Montón de fierro viejo...

Amado Jesús... esta tarde pensaba en el tiempo de Cuaresma que comienza... y reflexionaba sobre esas cosas en las que tengo que esforzarme más... y sin embargo, en lo poco que a veces pongo de mi parte... y pensaba en la paciencia que has tenido conmigo... que a pesar de mis inconsistencias, mis faltas y mi flojera, Tú sigues llamándome a servirte y contando conmigo para llevar Tu mensaje...

¿Sabes?... entre pensamiento y pensamiento, me acordé de una historia que una vez puse en Apuntes del camino... se llamaba “Montón de fierro viejo”, ¿te acuerdas?...

Se cuenta la historia del herrero que después de una juventud llena de excesos decidió entregar su alma a Dios.

Durante muchos años trabajo con ahínco y practicó la caridad, pero a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su vida, más bien al contrario, sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.

Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba y que sentía compasión por su situación difícil, le comento:

- “Realmente es muy extraño... Justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida ha comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tu confianza en Dios, nada ha mejorado.”

El herrero no respondió enseguida, él ya había pensando en eso muchas veces sin entender lo que acontecía con su vida. Sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y termino por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:

- “En este taller yo recibo el acero aun sin trabajar y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú como se hace esto? Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo. Enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo mas pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada. Luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso varias veces hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es suficiente.”

El herrero hizo una larga pausa, y siguió:

- “A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformara en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.”

Hizo una última pausa, y el herrero terminó:

- “Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que Tú quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.”

Señor... durante esta Cuaresma, ayúdame a abandonarme en Tus brazos con esa confianza capaz de soportarlo todo... de entregarlo todo... ayúdame a seguirte con fidelidad y entrega... con paciencia y perseverancia... a olvidarme de mí y entregarme por completo a Ti como hizo el herrero de la historia...

Miércoles 21 febrero 2007

mi Dios está pasa’o...

Señor... hoy solo puedo darte gracias por este día... hoy, que se supone hubiera sido un día de ayuno y abstinencia, es un día que Tú te excedes en privilegios y bendiciones para conmigo... como decía la pegatina en el automóvil estacionado delante de mí en la iglesia: “Mi Dios está pasa’o”...

El privilegio de hacer la segunda lectura en la Misa de hoy... Tú sabes que disfruto el poder servirte, pero hoy no contaba con eso, ¡mi nombre ni siquiera estaba en la lista de esta semana!... y la sorpresa que nos guardabas en el grupo de oración... después de dos semanas sin poder ir por el velorio y el novenario de mi abuela... hoy llego y me encuentro con la maravillosa sorpresa de la visita de Sor Vicky... sé que fue una visita sin planearse, así, de momento... y aunque éramos un grupo pequeño esta noche, estábamos todos los que Tú “invitaste”... gracias por sus palabras inspiradoras... gracias por las oraciones... y gracias por dejarnos ver que Tú estabas allí, junto a Tu Madre, mientras rezábamos el Rosario...

Gracias también por la respuesta que me diste esta tarde... sé que hace unos días te preguntaba, pero de alguna manera, esta mañana sentí que la oración había sido diferente... gracias por decirme que «sí»... ahora lo dejo todo en Tus Manos para que se obre Tu Voluntad cuándo y cómo Tú quieras...

Buenas noches... y de nuevo, ¡muchas gracias Señor!

Lunes 19 febrero 2007

Gracias por un nuevo día...

Padre amado... esta mañana quiero darte gracias por un nuevo día que comienza... por un nuevo día que me regalas por Tu bondad y Tu misericordia... un nuevo día que pones frente a mí para vivirlo junto a Ti... Contigo... y en Ti... un nuevo día para tratar de ser reflejo tuyo... y llevarte a aquellos que te necesitan...

En la Palabra dice que “no nos preocupemos del mañana, que el mañana se preocupará de sí mismo... pues a cada día le basta con sus afanes”... por eso me presento ante Ti esta mañana... reconociendo mi pequeñez y mi insuficiencia... reconociendo que nada puedo sin tu ayuda... y pidiéndote, con fe y con confianza, que me permitas abandonarme en Tus bazos en este día... dejando a un lado mis anhelos y mis ansias... mis deseos, mis preocupaciones, mis temores y mis pasiones... dejando a un lado todo lo que es mío... para poder sumergirme en Ti... y en Tu Corazón Misericordioso...

Hoy sólo quiero amarte y hacer Tu Voluntad... hacerla en mi vida... en mi familia... en mi trabajo... en mis estudios... hoy sólo quiero abandonarme en Ti... con la seguridad de que Tú me guías... de que eres Tú quien dirige mi vida...

Esta mañana te presento a Noemí, a Maldy y a toda mi familia... pero en especial, quiero presentarte a todas esas personas que Tú cruzarás en mi camino durante este día... Señor... que pueda mirar con Tus ojos... escuchar con Tus oídos... hablar con Tus palabras... consolar con Tus manos... y sobre todo, amar con Tu Corazón...

Gracias, Señor... gracias por permitirme estar aquí, hoy, en este momento... y por saber que Tú estas a mi lado siempre...

Martes 13 febrero 2007

mientras tanto...

Señor Jesús... hoy vuelvo a sentarme frente al teclado después de varios días sin escribir... y aunque lo hago más por obligación que por inspiración, creo que me vendrá bien exteriorizar algunos de estos sentimientos que guardo dentro...

Es curioso... pero no importa que tan larga o dolorosa sea la enfermedad, nunca nos preparamos realmente para el momento de la muerte... y no lo digo por falta de fe... al contrario, tengo mi corazón en la esperanza de una vida nueva junto a Ti y no le temo a la muerte... pero es la ausencia física la que nos golpea en nuestra humanidad...

Y es interesante ver cómo las distintas personas viven este momento... mira a Mami, con su fe sólida y su mirada puesta en Ti... aunque está triste, en parte está conciente de que al fin Aya pudo descansar... sin embargo Papi, aunque no le unen los lazos de sangre, pienso que por su enfermedad de Parkinson se ve reflejado en esta realidad...

¿Sabes?... en estos días he pensado mucho en la forma cómo vivimos... no sólo nosotros, sino esta sociedad moderna que cada día quiere más... hacer más, tener más, disfrutar más... y sin embargo, cada día quiere menos... menos sufrimientos, menos compromisos, menos responsabilidades... y entre el más y el menos, se nos va la vida... y se nos olvida los más importante: amar...

¡Señor, si vivir amando es tan fácil!... ¿por qué nos cuesta tanto trabajo?... al menos Aya nos dejó un hermoso ejemplo de cómo amar... amó a su esposo... a sus hermanos... a sus hijas... a sus nietos y bisnietos... y a todos aquellos que se cruzaron con ella a los largo de su caminar... y con su perseverancia y su energía, dejó huellas en todos los que la conocieron... pero muy en especial, en su familia...

Esta noche quiero darte gracias por haberme regalado una abuela maravillosa... gracias por su ejemplo de generosidad... de entrega... y sobre todo, gracias por mostrarme a través de su corazón la importancia de la familia... confío en que al fin está junto a Abú Paco, a sus padres y a sus queridos hermanos... y que un día volveremos a encontrarnos todos juntos en el Cielo... mientras tanto, dile que la quiero mucho... amén...

Sábado 03 febrero 2007

saliendo de “Babel”...

Señor... hoy, mientras estaba en el Sínodo, reflexionaba sobre lo que pasó la semana pasada... y sobre cómo, después de estar trabajando tan bien por tantas semanas, de pronto un grupo se confió y quiso quitar este proyecto de Tus Manos para tomarlo en las suyas... y vimos como esto nos trajo a todos el “milagro de las lenguas de Babel”... donde la soberbia y el orgullo se regó como pólvora por los grupos haciendo que todos habláramos un lenguaje diferente... el lenguaje de nuestra vanidad...

Pero hoy, después de una semana... arrepentidos al haber visto la magnitud de nuestro error... vimos otra vez como Tú obras cuando nos ponemos en Tus Manos... cuando confiamos en Ti y en que es el Espíritu Santo quien nos guía... Gracias por recordarnos que nosotros somos sólo instrumentos y sin Ti, nada podemos hacer...

Te ruego, mi buen Jesús, que bendigas a todos los sinodales y sus familias... que derrames gracias especiales sobre todos los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos que trabajamos cada semana en el Sínodo... que nos ilumines con la Luz del Espíritu Santo para que podamos ver el camino por el cual Tú nos quieres conducir... que nos des sabiduría, discernimiento, paciencia y perseverancia... pero sobre todo, un espíritu de caridad fraterna, para siempre buscar el bien de nuestros hermanos y el de Tu Santa Iglesia...

Te doy gracias por la iniciativa del Señor Arzobispo de convocar a este Sínodo... y por la maravillosa oportunidad de ser parte de este proceso histórico de nuestra Arquidiócesis... te lo presento a él, a Padre Yulfo y todas las personas que trabajan tras bastidores para hacer el Sínodo posible... derramas sobre ellos una bendición especial en esta noche...

Por último, te pido por todos los integrantes de mi grupo... en especial por Máximo, nuestro moderador... y por Padre Ricardo, que está recuperándose de la condición en su espalda... Gracias por cada uno de mis compañeros... y por el privilegio inmerecido de ser su secretario redactor...

ORACIÓN POR EL SÍNODO ARQUIDIOCESANO

Santísima Trinidad, que nos has manifestado tu amor a través de todos los tiempos con tu acción sobre los seres humanos, te adoramos y te damos gracias. Te invocamos y te suplicamos en nuestro peregrinar, para que nos conduzcas hacia ti.

Concédenos descubrir tus designios sobre la Arquidiócesis de San Juan para que sea luz entre las tinieblas, camino con Cristo a través de los retos de la existencia, verdad que disipe los errores de las doctrinas que nos apartan de ti y vida solidaria que nos transforme en auténticos hermanos y hermanas en Cristo.

Imploramos que nos dirijas durante los trabajos del Sínodo para que impulsemos la Nueva Evangelización.

Nos comprometemos contigo y con tu Iglesia a trabajar, con ardor y entusiasmo por el Sínodo. Danos la perseverancia en este compromiso.

A ti, Santísima Trinidad, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre de la Divina Providencia,
ruega por nosotros.
San Juan Bautista,
ruega por nosotros.
Beato Carlos M. Rodríguez,
ruega por nosotros.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén