a los pies de la cruz

Nuevos artículos

Archivo

Miércoles 14 marzo 2007

ante la Comisión del Senado...

Mi buen Jesús... Señor y Dios nuestro... vengo está mañana ante Ti para presentarte al Dr. Lladó y el grupo de médicos que se va a presentar hoy ante la Comisión del Senado que está evaluando la posible modificación al Código Civil...

Como orábamos (ayer) ante Ti en el Santísimo... te pido que seas Tú quien te manifiestes a través de ellos... que ellos sean Tus oídos, Tus ojos, Tus labios y Tu Corazón... que cada palabra que pronuncien sea inspirada y dirigida por Ti... habla a través de ellos con la fuerza del Espíritu Santo... para que se todos escuchen cuál es Tu Voluntad...

Te presento también a los legisladores que estarán escuchando esta ponencia... te pido, Señor, abre sus oídos a Tus Palabras para que escuchen, comprendan y lleven a cabo Tus designios... que entiendan que este pueblo sólo tiene vida cuando se pone en Tus Brazos... confiando en Ti... y aceptando Tus mandatos con un corazón manso y humilde...

Además, te presento a aquellos que estarán escuchando esta ponencia y que apoyan los cambios en el nuevo Código Civil... toca la fibra más íntima de sus corazones y manifiéstales Tu Amor y Tu Misericordia... para que también ellos comprendan lo que Tú esperas de ellos...

Por último, quiero presentarte a los periodistas que estarán cubriendo estas vistas... obra también en ellos y a través de ellos... ilumínalos para que puedan ser instrumentos tuyos... y así puedan mostrarle al país los deseos de Tu Misericordioso Corazón...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, por los siglos de los siglos...
Amén

Martes 13 marzo 2007

abro los ojos a un nuevo día...

Señor... abro los ojos a un nuevo día, un nuevo día que me reglas por Tu Amor y Tu Misericordia... un nuevo día que compartir con mi familia, con mis amigos, con mis compañeros de trabajo y con todas esas personas que Tú cruzaras en mi camino... un nuevo día para buscarte y acercarme más a Ti... en el sagrario, en la Eucaristía, en la Palabra, pero sobre todo, en mi prójimo... ¡gracias, mi amado Jesús, gracias por ser mi amigo y amarme tanto!!!!

Anoche, antes de acostarme, leía las palabras del salmista: «¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?»... Señor... ¿yo qué soy para que me ames así?... yo, que soy sólo un pecador indigno y miserable... y Tú, mi Dios, tan generoso y paciente que eres conmigo... tan bueno y misericordioso... no merezco, Señor, todo lo que haces por mí...

En este día que comienza me pongo a tus pies para hacer Tu Voluntad... guíame en mi caminar hacia Ti... y ayúdame a llevar Tu Paz y Tu Misericordia a todos las personas que encuentre en este día...

«¡Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!»

Domingo 04 marzo 2007

Jesús, óyeme, líbrame...

Amadísimo Jesús... esta mañana pensaba en las cosas que han sucedido en estos días y de cómo han gustado los planteamientos que escribí en el foro de los caballos... y durante la Misa, te daba gracias por permitirme participar de este deporte, que sabes disfruto tanto... y te pedía que me des el discernimiento y la sensatez para saber si en algún momento algo me distrae o me aleja de Ti...

¿Sabes?... hay personas que dicen que Tú no les hablas, que nunca escuchan Tu voz... sin embargo, no guardan silencio en su interior, ni están atentos a Tus palabras... Por eso, cuando hicimos la “oración después de la comunión”, sé que estabas a mi lado y me estabas hablando al oído...

Señor, otra vez quiero repetir esta oración... pidiéndote que Tú siempre seas la razón y el motivo principal de mi vida... que Tú siempre seas mi norte, mi meta y mi inspiración...

¡Jesús, manso y humilde de corazón!

Jesús, óyeme, líbrame... del deseo de ser estimado, complacido y alabado. Del deseo de ser honrado, aplaudido y preferido sobre otros. Del deseo de ser consultado, de tener aceptación y de sentirme imprescindible.

Jesús, óyeme, líbrame... del temor de ser humillado, despreciado y reprendido. Del temor de ser calumniado, olvidado y de ser puesto en ridículo. Del temor de ser injuriado y de ser juzgado con malicia.

Jesús, óyeme, líbrame... de creer que otros sean más amados que yo, que sean más comprometidos que yo y que crezcan más que yo. De creer que a mí no se me haga caso, que a mí se me juzgue inútil y que otros sean preferidos a mí en todo.

Jesús, concédeme la gracia de no tener estos falsos deseos, de no tener estos infundados temores, de no tener esta fatal envidia. Que esta oración me transforme, me transfigure, y que me ayude a alcanzar la humildad y la necesidad de parecerme a Ti. Amén.

Jesús... al leer esta oración me sentí en el Tabor junto a Pedro, a Juan y a Santiago... y junto a ellos, también escuche la voz del Padre que decía: «este es mi Hijo, el predilecto, escuchadle»... por eso, ¡muchas gracias, Señor!

Viernes 02 marzo 2007

comenzando las 40 Horas de Adoración...

Señor... te doy gracias por el rato que pasamos junto a Ti en la capilla, de verdad que necesitaba verte y hablar un momento contigo... y aunque el sueño y el cansancio me vencían, sé que Tú conoces todo lo que llevaba en mi interior...

Antes de acostarme, quiero pedirte por las 40 Horas de Adoración que comenzamos hoy... estoy seguro que en la parroquia hay muchas personas que necesita de Ti... de Tu Amor... de Tu Paz... de Tu Misericordia... muchos más que los que se apuntaron para hacer algún turno en estos dos días... por eso, mi buen Jesús... te pido que muevas esos corazones para que se den una vuelta por la capilla y se encuentren contigo... llámalos... atráelos hacia Ti...

A veces me da un poco de gracia cuando me preguntan: “¿pero qué haces en la capilla durante tanto rato, no te aburres?”... yo sé que la pregunta es por desconocimiento, Señor... si nunca han venido a verte, pues no pueden saber todo lo que Tú tienes para regalarles... y ese ratito que se pasa frente a Ti... no es lo que yo pueda darte, si al fin y al cabo, Tú lo tienes todo... no es lo que yo pueda hacer por Ti... ¡sino lo que Tú quieres hacer por mí!!!

Durante estas 40 Horas... Señor, que al menos uno de esos hermanos te visite y reciba todo ese Amor que Tú quieres derramar sobre él...

Hasta mañana...